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HOCKEY SOBRE CÉSPED: En el Mundial, Las Leonas campeonas (y Los Leones) volvieron a evidenciar el "Milagro" del deporte argentino

HOCKEY SOBRE CÉSPED: En el Mundial, Las Leonas campeonas (y Los Leones) volvieron a evidenciar el

Es imposible ser campeón del mundo en un deporte por azar o por "un milagro". Definitivamente todo debe alinearse, el talento, la disciplina, la organización, la dirigencia, jugadores y técnicos, para que se pueda alcanzar la cumbre en el deporte mundial.

Las Leonas acaban de consagrarse campeonas del mundo por tercera vez en su historia, al vencer a Países Bajos en la definición por penales australianos, tras igualar 1-1 en el tiempo reglamentario. Y lo hizo poniendo todo en la cancha, y con una arquera, Cristina Cosentino, que atajó tres definiciones.

Pero, ¿qué es lo que hace que Argentina, un país sumergido en crisis permanentes, la del apoyo insuficiente, la de los recortes por políticas de Estado, tenga este tipo de logros?

En primer lugar, hay que destacar al deportista. El deportista argentino tiene una garra particular, una entrega que no es común en el deporte mundial. Se ve en el fútbol, en el hockey, en el rugby. Se ve en el amor por la camiseta, en el canto de los himnos, y en el orgullo por defender los colores celeste y blanco.

Por supuesto, no puede haber buenos deportistas si no hay entrenadores capaces y dedicados. Cuesta más encontrar dirigentes de calibre, algunos enquistados en las estructuras por años, logrando beneficios personales.  

Si hubo dirigentes, en distintos tiempos, que sentaron bases que hoy permiten que los resultados sigan llegando, sobre todo la federalización de los deportes, que le abrió las puertas a talentos de todo el país.

UNA PUERTA AL DEPORTE

La clave, para muchos, está en la fuerte red de clubes sociales, una cultura de resiliencia ante la adversidad y una profunda pasión competitiva.

Los clubes de barrio son el primer lugar de encuentro para los niños y jóvenes. Permiten practicar deportes desde una edad temprana a bajo costo. Funcionan como una escuela de disciplina y pertenencia comunitaria.

Alguna vez, Daniel Castellani, entrenador de voley, calificó al deporte como un "milagro argentino". Habló de una "mirada argenta" que siempre ve lo que falta, lo que no está, pero indudablemente hay una base amplia y generosa.

"Es uno de los pocos países junto con Brasil que tenemos estructura de clubes, y sociedades de barrio, de fomento, de todo hay. En las que no hay plata, que no tienen programa, pero le ponen pasión. Hay ejércitos de padres que hacen alfajores, panchos, que cargan los autos con un montón de chiquitos de rugby, de hockey, de fútbol. Eso no existe", valoró.

Y agregó: "Una de las grandes claves de nuestro deporte es la pasión. En todo. Ves cosas que son increíbles. Como es cotidiano, para nosotros es normal, pero desde afuera tiene un valor monstruoso y distintivo de nuestro deporte".

Así este año hemos llegado a la final del Mundial de fútbol, ganado en la de hockey femenino, y los Leones terceros superando a Países Bajos. También hay logros en básquet femenino y vóley, deportes que por ser en equipo siempre sobresalen. 

En el plano individual, Eugenia De Armas logró su tercer título mundial en Wakeboard; Agostina Hein asoma como una próxima estrella de la natación; Faustino Oro es una superestrella del ajedrez; y otros logros en tantos otros deportes por citar algunos.

Para muchos observadores extranjeros, el gran valor del deportista argentino está en la mentalidad competitiva. El deporte es un pilar fundamental de la identidad nacional. Se valora el trabajo en grupo, el esfuerzo constante y el carácter frente a los problemas. La experiencia de superar crisis diarias ayuda a formar atletas con gran fortaleza mental.

Sin esa mentalidad, no se podrían superar tantas adversidades en la búsqueda de los grandes objetivos.
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