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KARATE: La influencia del Tomodachi Dojo en Malvinas Argentinas, que trasciende lo deportivo y se expande a la formación de los chicos

KARATE: La influencia del Tomodachi Dojo en Malvinas Argentinas, que trasciende lo deportivo y se expande a la formación de los chicos

El karate, bien entendido, es una escuela que enseña mucho más que la defensa personal. La disciplina, el respeto, la concentración, entre otros valores, son atributos que se van inculcando desde el momento mismo en que se llega a horario a un Dojo.

Una de las pruebas de esto es el Tomodachi Dojo, del Sensei Daniel Brizuela, en Malvinas Argentinas, una localidad cordobesa a 14 km de la Capital Provincial. Al Dojo asisten 40 alumnos, y 9 de ellos (casi el 25 por ciento) cerraron el 2024 como abanderados de sus colegios, tanto en primaria como en secundaria.

“Quiero resaltar los valores de la escuela de karate, porque se aprende no sólo en la competencia también en los entrenamientos, donde asimilan los valores que hacen al buen alumno. Un buen karateca es un buen estudiante”, explica el sensei Daniel Brizuela, orgulloso por la evolución de los alumnos en los estudios.

“Tengo chicos de primaria que han sido abanderados y pasan la Bandera de compañero a compañero del Dojo. Estoy muy orgulloso de eso. Y chicos de secundaria que se recibieron con la Bandera”, cuenta. Y agrega: “Entre los más grandes uno es profesor de inglés y otros están cursando la facultad en Economía. Los chicos van muy bien”.

Otro dato es que, de los 40 alumnos, ninguno se quedó de año, y mejor, a ninguno le quedaron materias pendientes. “Los padres me agradecieron por cómo han rendido sus hijos, de estar desconcentrados en la escuela pasaron a no llevarse ninguna materia”, cuenta Brizuela.

Los alumnos que portaron el Pabellón Nacional fueron Michael López, Dylan Mansilla, Kiara Oviedo, Ángel Caminos, Valentín Luján, Tiziana López, Máximo Castillo, Guadalupe Rodríguez y Joaquín Acosta.

El Sensei espera que la dedicación de los chicos al estudio tenga su recompensa: “en julio es el Mundialito de la escuela Shin Shu Kan, que se hace en Playa Grande, en Santos (Brasil) y es probable que podamos viajar si se mantiene la economía. Los chicos se lo merecen porque progresan”. 

Y una recompensa se merecen. Después de todo, por Malvinas Argentinas los logros no se miden por medallas, sino por la cantidad de chicos que portan la Bandera Argentina en el colegio.
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