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Cabrera, un "Pato" cordobés anfitrión en Augusta

Cabrera, un

El Masters de Augusta es "El" torneo de golf. Allí se acumulan las tradiciones y espectáculo sublime, la historia del golf sintetizada en una cancha, el Augusta National, donde conviven los hombres de "saco verde". Allí, desde este jueves, el cordobés Ángel "el Pato" Cabrera saldrá a desafiar a la cancha una vez más para tratar de repetir el logro más alto que puede conseguir un jugar de golf, y que brillantemente obtuvo en 2009.

Este martes, "el Pato" será el anfitrión en la tradicional cena de los ex campeones. Se hará en el exclusivo club house, donde estarán todos los ganadores del certamen. ¿Anfitrión en Augusta? Sí, porque al haberse consagrado en 2009 automáticamente es invitado a los torneos por el resto de su vida y es nombrado socio vitalicio. Algo así como un lugar propio en el olimpo del golf.
 
Previamente dará una conferencia de prensa, y el miércoles, si decide participar, estará en el Pro Am. El jueves no habrá más vueltas, y comenzará la defensa de su corona entre los mejores golfistas del mundo.
 
El eclipse de Tiger
 
Tal vez el único capaz de opacar al "Pato" sea Tiger Woods, el número uno del mundo que vuelve a competir después de cinco meses, tras desatarse los escándalos extramaritales, la caída de sus esponsores y el retorno en el torneo más importante, el que no gana desde 2005.
 
Cabrera repite una y otra vez que es una cancha para golfistas pacientes. Que es la paciencia la virtud en la que se depositan las esperanzas de un campeón. "Estoy intentando pensar poco en que defiendo el título, porque aunque uno no quiera la presión se siente", aseguró Cabrera. "Estuve preparándome mucho. Es una de las mejores canchas del mundo y me gusta jugarla, espero poder hacer una buena defensa, jugar lo más concentrado posible y no perder la paciencia", concluyó.
 
Estar en Augusta ya es un privilegio. Y despertar respeto por haberlo ganado, es para unos pocos. Cabrera está entre ellos.

LA HISTORIA
 
En la primera, en 1934, un Bobby Jones ya retirado tras ganarlo todo en un golf dominado por el amateurismo y su amigo Clifford Roberts envían cartas a discreción para conseguir socios para su nuevo club, una antigua plantación en Georgia en la que Jones y el diseñador Alister Mac Kenzie crearon un lugar sin igual, tal y como cuenta el apasionante libro de David Bowen Making The Masters. Eran los tiempos duros de la Depresión y nadie podía imaginar hasta dónde iba a llegar el Masters, que realmente no recibió ese nombre, que Jones consideraba pretencioso, hasta la quinta edición, en1939.
De la modesta bolsa de premios recaudada entre los 76 socios iniciales en la primera edición a los millones de dólares en premios de la era Tiger Woods, quien en 1997 y con solo 21 años conmocionaba al mundo del golf tras hacerse con la victoria, convertirse en el jugador más joven en ganar un grande, batir el récord de golpes (270, 18 bajo par) y ganar por la mayor diferencia de la historia (12 sobre un atónito Tom Kite). Y aún más increíble: en los primeros nueve hoyos del torneo Tiger acumulaba cuatro golpes sobre el par.

Pero si este torneo tiene la credibilidad y el prestigio que tiene es gracias a dos campeones que han dejado una marca indeleble en la historia del Masters: Jack Nicklaus y Arnold Palmer. Nicklaus se dirige al green del 18 para ganar en 1986 su sexto Masters a los 46 años, lo que le convierte en el reverso de Tiger, el campeón de más edad de la historia al imponerse por un golpe a Tom Kite, de nuevo, y a Greg Norman, siempre a las puertas. Hacía 23 años que había ganado por primera vez en Augusta.

Hablando de leyendas. El surafricano Gary Player se retiró en 2008 tras 52 participaciones en el torneo y tres victorias. Especialmente reseñable la de 1978 cuando, partiendo con siete golpes de desventaja en la última vuelta consiguió siete birdies en los últimos 10 hoyos para imponerse con una vuelta de 64 golpes. El Caballero Negro siempre dispuesto para el espectáculo.
En 1996 el drama alcanzó toda su dimensión: Norman partía el último día con una ventaja de seis golpes sobre el inglés Nick Faldo. Sin embargo, en una vuelta desastrosa, Norman firmó una tarjeta de 78 golpes, por los 65 de un gran Faldo, que se llevaba así su tercer título en Augusta. El australiano se ha quedado cerca en otras ocasiones, incluido un tercer puesto con partido estelar incluido en la victoria de Olazábal en 1999.

Hay otros cientos de grandes momentos más, como aquel famoso "golpe del que oyó hablar todo el mundo" de Gene Sarazen en 1935 para conseguir un albatros que le dio el torneo.

Pero ahora lo mejor es esperar a que llegue el jueves y empiece el espectáculo porque, como asegura el periodista de The Augusta Chronicle David Westin, "para un amante del golf, Augusta es como la Navidad".
 

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