ATLANTA 1996: El día que Inés Gorrochategui abrió el camino olímpico al tenis cordobés
El 26 de julio de 1996 Inés Gorrochategui saltó a la cancha central del Centro de Tenis de Stone Mountain (Atlanta, Estados Unidos) con la ansiedad propia de enfrentar a una rival de riesgo. Del otro lado de la red estaba Mary Pierce, la francesa 12ª preclasificada que asomaba como favorita para el choque de segunda ronda.
La cordobesa, surgida del Córdoba Lawn Tenis y única jugadora de esta provincia con historial olímpico, había entrado al equipo en reemplazo de la lesionada Paola Suárez, y había arrancado la competencia con un trabajado triunfo sobre la china Jing Qian Yi por 6-2, 1-6 y 6-1. Pero frente a Pierce, lejos de ser parte del decorado, sacó su mejor tenis para dar una de las mayores sorpresas del torneo y vencer a la francesa por 6-4, 1-6 y 7-5.
Inés arrancó 0-2, pero ganó cuatro games consecutivos para ponerse 4-2, y aunque cedió su servicio, recuperó el quiebre para llevarse el set inicial. La cordobesa sintió la intensidad y Pierce puso la paridad: 6-1 con sabor francés en el segundo. Pero en el set decisivo la cordobesa sacó ventaja y se puso 5-2 pero la francesa dio pelea hasta que Gorrochategui selló la victoria con un 7-5.
"Esta es una victoria diferente -dijo a La Nación al término del partido-. Definitivamente una siente que está jugando por su país más que nunca, hay un clima contagioso dentro de la Villa Olímpica y en todo lo que rodea a los Juegos". Y agregó: "Una ve que todos los argentinos hacen fuerza por ganar y eso me llena de energías para seguir adelante. Esto es distinto a todo el circuito y lo gozo profundamente" resumió.
Hasta esa victoria, sus éxitos más importantes se habían dado en 1994, sobre la checa-estadounidense Martina Navratilova en Hilton Head, cuando ésta era número 4 del mundo, y ante la alemana Anke Huber en Wimbledon en el mismo año. Pero en Atlanta Inés dejó su sello en un triunfo recordado por el entorno, la rival, el desarrollo y la emoción del triunfo.
Presencia cordobesa
El tenis no ha sido una disciplina de presencia permanente en los Juegos Olímpicos. De hecho se disputó entre Atenas 1896 y París 1924, volvió en México 1968, y reapareció recién en Los Ángeles 1984 hasta nuestros días.
Sólo cuatro tenistas cordobeses pudieron asistir a una cita olímpica, e Inés le abrió el camino a quienes vendrían después, la famosa generación de la Legión: David Nalbandian (Londres 2012 y Beijing 2008), Agustín Calleri (Beijing 2008, Atenas 2004) y Martín Rodríguez (Atenas 2004).
Al llegar a octavos (perdió con la estadounidense Mary Joe Fernández en esa instancia), fue la mejor actuación cordobesa en unos Juegos Olímpicos, junto a los octavos de David Nalbandian en Beijing 2008 (perdió frente al francés Gael Monfils), y los octavos (aunque en llave de 32) de la dupla Martín Rodríguez-Gastón Etlis en Atenas 2004, instancia en la que cayeron con los medallistas de oro, los chilenos Nicolás Massú-Fernando González por 6-3 y 7-6.
A pocos días de los Juegos Olímpicos de Tokio (comienza el 21 de este mes hasta el 8 de agosto), bien vale rememorar aquel primer paso del tenis cordobés en unos Juegos Olímpicos. Obra de una cordobesa de 21 años, surgida genuinamente del Córdoba Lawn Tenis, que fue capaz de desplegar un juego atrevido con la enorme motivación de jugar bajo bandera.
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