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¡Papá, quiero ser tenista!

¡Papá, quiero ser tenista!

Cuando vemos a David Nalbandian triunfador en un torneo, subido al premio, un Mercedes Benz parecido a una nave espacial, o bien a Agustín Calleri festejando una consagración en cualquier cancha del mundo, estamos viendo la cima del iceberg. Sin embargo, el tenis es una carrera, y como toda carrera exige sacrificio y dedicación. En esta nota, algunos detalles no tan agradables de la carrera de un tenista según una nota de la ITF.

Cuando un jugador decide que hará del tenis su profesión, que el tenis pasará del tenis amateur al tenis profesional debe reflexionar sobre algunas de las características que implica la vida de un deportista de alto nivel, las preguntas que podríamos hacernos serían:
1- ¿Te gusta entrenar entre 5 a 7 horas diarias?
2- ¿Aguantás el entrenamiento monótono y repetitivo?
3- ¿Estas dispuesto a dejar tus amigos, tu familia, tu entorno?
4- ¿Te gusta viajar?
5- ¿Te gusta la monotonía del tenis?
6- ¿Te gusta el reto de la competición?
7- ¿Estas dispuesto a invertir dinero en tu formación?

Es conocida la anécdota de Agustín Calleri quien, siendo un jugador con enorme potencial, en 1996 decidió dejar el tenis. Según sus propias palabras, su padre lo puso a trabajar un año en el negocio. En 1998 viajó por primera vez a Europa y no paró hasta convertirse en uno de los grandes referentes de la Legión.

Pero Agustín tenía lo que todo tenista necesita para triunfar: condiciones, perseverancia, y disciplina. Sin embargo, no todos lo tienen. Muchos son jugadores talentosos que cuando deben pasar los filtros de los primeros torneos profesionales, ven una montaña gigante por trepar y deciden colgar la raqueta.

Está claro que si fuera imposible, no habría ni Nalbandian, ni Calleri, ni Del Potro, pero también es evidente que no es precisamente el talento la clave del éxito, sino el esfuerzo.

Entre las condiciones necesarias de un tenista están: talento, capacidad de trabajo, disciplina, tenacidad, capacidad de lucha, motivación intrínseca, y consecución de objetivos. De hecho, hay muy pocos talentosos del nivel de Federer o Nalbandian, sino más bien persistentes jugadores que llegan con esfuerzo.

Estas son algunas de las características que han hecho de los argentinos jugadores diferentes en el circuito, y a quienes no les gusta tener enfrente. Los criollos, sin apoyo económico de ningún tipo, nacidos y forjados en un tenis de alto nivel y con torneos exigentes, son capaces de hacer un esfuerzo que va más allá de las exigencias.

Esa es la explicación de porqué, teniendo el tenis que tenemos, la extensión de país (con los costos de traslado que implica), la cantidad de habitantes (en comparación con Brasil somos un país pequeño, sin embargo nuestro tenis lo supera por amplio margen), los pocos recursos, salen jugadores del nivel de Nalbandian o Del Potro, que en los últimos años ganaron todo. Sencillamente porque los legionarios nacieron con hambre, y eso los hace diferentes al tenis de primer mundo, aburguesados y con todo servido.

En síntesis, el diferenciador no es la creatividad, la muñeca o la intuición. Para la mayoría el verdadero talento es el trabajo y el esfuerzo. Claro que, muy de vez en cuando, aparece un Nalbandian, vaya a saber de dónde.

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