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Eduardo Romero, es un libro que late vivencias

Eduardo Romero, es un libro que late vivencias

Es fácil hablar con “el Gato” Eduardo Romero, golfista de profesión y filósofo de la vida. En el libro autobiográfico que lleva su nombre, hilvana el golf y sus experiencias para dejar un mensaje abierto y libre de interpretaciones. Porque para él, los conceptos del golf se aplican en la cotidianeidad.
 
-¿Crees que un chico que conozca tus vivencias podría seguir tu camino?
-Sí, creo que se puede en la medida que en la casa se lo eduque. El chico tiene que ir educado al colegio, al colegio va a aprender. Los valores se han perdido. Recuerdo que mi viejo me miraba y yo sabía lo que tenía que hacer. Hoy en día les levantás la mano y te dicen “te denuncio”. Mi viejo no era universitario, y mi vieja ordeñaba vacas, pero la honestidad les brotaba.
 
-Eran otros tiempos.
-Está dentro de uno, pero el pilar de todo es la casa. Hoy te dan la bolsa de comida, ¿mi viejo agarrarla? pero ¡ni loco! Andá a laburar te decía. Tal vez ha cambiado la modalidad, los tiempos cambian, la política, y ese concepto de laburar para tener tus propias cosas se ha perdido.
 
-Además no es tan común en los deportistas el hambre de ganar y el sentido del esfuerzo.
-Se está complicando cada vez más llegar de la manera en la que llegamos, y por eso hay escases de grandes jugadores. Está Cabrera y ... olvidate. ¿Qué va a pasar? Estamos vacíos de ese tipo de ejemplos, de hambre de gloria, de saber lo que querés e ir hacia ahí. Esos valores se han perdido porque se ha perdido el respeto a la casa. No pasa por ser abogado, ingeniero o albañil, pasa por el respeto nada más. El libro empieza por la educación, es lo que quise transmitir.
 
-Por lo que contás, le debés mucho a tus raíces.
-Mi viejo empeñaba la heladera la cocina para darme plata y que pudiera irme a jugar afuera. Y yo decía “la puta madre, si no llego a clasificar cagó la heladera de mi viejo”. La presión no era ganar, sino que perdía la heladera. Esa responsabilidad me la creo mi viejo, y después pasó al deporte, a mi familia. Todo eso lo fui mamando.
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