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PGA Championship: la semana que Dufner no olvidará

PGA Championship: la semana que Dufner no olvidará

Por Juan Manuel Lezcano (*). Finalizó la temporada de Majors con el PGA Championship. Podemos decir que Oak hill fue el gran escenario de este fin de semana; que presentando una gran cancha pudo cerrar con el mejor entusiasmo el cuarto Major del año. Y con Jason Dufner ganándole la pulseada final a Jim Furyk.

Tiger y Mickelson llegaron como los máximos favoritos. Uno venía de barrer en el Bridgestone Invitational, mientras que el otro traía una gran confianza de Muirfield. Ambos terminaron su ronda de jueves con doble bogey y eso hizo saber que no podían fallar más en los siguientes días si querían estar peleando en los primeros puestos el día domingo. Entre otros jugadores, “el Pato” Cabrera -en el primer día- finalizó con un total de 80 golpes dejándolo así lejos del corte clasificatorio, y en su segundo día tuvo que abandonar por problemas de una tendinitis que hace tiempo le trae problemas. Las palabras de Cabrera fueron: “El primer día no pegué bien y tampoco metí, por eso fue el score. Y el segundo día, con rough pesados por la lluvia, hacía que esforzara mi mano. Hasta que llegué al hoyo 3 (había salido por el 10) y se me escapó el palo; decidí no esforzarla más y abandoné”.

Ahora sí, enfoquemos sobre el ganador. Jason Dufner fue el vencedor y todos los aplausos fueron para él.

En los primeros días se presentó un Oak hill muy diferente al fin de semana. La lluvia resultó ser favorable ya que contaba con greenes blandos, donde se marcaron una cantidad de 827 birdies, un récord para el Championship de este año (en el Championship del 2003 se anotaron 897 birdies en total). Esto aseguraba que iba a ser un festival, y así Dufner, con 63 golpes el día viernes, mostró que para el fin de semana venía con buena sensaciones.

Ya arrancando el sábado se mostró una cancha totalmente diferente. Salió el sol, sus greens más duros complicaron a los líderes. Tiger sin su GPS no pudo dejar la pelota en el fairway y así siguió su mala racha. Como suele pasar, los sábados aparecen jugadores que vienen desde abajo sin ninguna presión. Ellos fueron Steelman y Johnson, que al terminar figuraban en los primeros puestos.

El domingo fue el día clave con un Furyk con ganas de demostrar que los de “mayor experiencia” podían predominar sobre los más jóvenes. Y un Dufner con ganas de ganar, y siempre manteniéndose en un punto de tranquilidad, dijo: “este año siento que puedo ganarlo. En el 2011, cuando perdí con Bradley, sabía que no estaba preparado para ganar. Pero sé que ahora estoy a un nivel mucho mejor”.

Fue un domingo relevante. Dufner jugó 16 hoyos sólido, mientras que Furyk mostró fallos en su juego. Fue así que, en el hoyo 17, las cosas se empezaron a definir cuando Furyk hizo bogey al igual que el ganador, que terminó haciendo tres putters. Así llegaron al hoyo final. Dos golpes marcaban la diferencia, ambos con el drive al rough y Furyk no llega con el segundo. Ambos hicieron bogey y un score de 68 fue decisivo para quedarse con el PGA Championship. Un triunfo inolvidable para Dufner, que no sólo batió el récord de cancha el día viernes, sino que también mejoró la marca de 72 hoyos. Totalizó los 270 que tenía Nickaus desde 1980, en fin una semana que nunca olvidará.

(*) Golfista y estudiante de periodismo.

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