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Padres y tenis femenino, una ecuación difìcil

Padres y tenis femenino, una ecuación difìcil

Si en precocidad exagerada triunfa un deporte ese es el tenis. Y normalmente esa precocidad va ligada al control paterno. No sólo como entrenadores, sino como gestores de las ganancias que acumulan las jóvenes estrellas. El caso de Arantxa Sánchez Vicario ha sacudido de la ignorancia una realidad demasiado común, especialmente en cuánto a tenis femenino se refiere.

Las hermanas Williams no eligieron ser tenistas, ni siquiera llegaron al deporte por azar.Lo fueron por imposición paterna y disciplina espartana. Una dura niñez en la que se vieron obligadas a practicar desde los tres años de edad en uno de los barrios más peligrosos de Los Ángeles. El culpable: Richard Williams, uno de los personajes más excéntricos y controvertidos del circuito. No había viaje, ni partido, ni rueda de prensa, en el que no estuviera presente. Llegó a declarar públicamente que trajo a sus hijas al mundo para que fueran número uno. La lucrativa presión de Richard terminó por desesperar a las hermanas que le exigieron que dejase de acompañarlas a los torneos.

Un caso más dramático fue el de Jelena Dokic, iniciada en el mundo de la raqueta gracias a su padre Damir Dokic, al que terminó denunciando por acoso e intento de secuestro. Entre medias se sucedieron indiscreciones, amenazas y humillaciones. Sin olvidar, por supuesto, que Damir se fundía el dinero de la joven balcánica y aparecía ebrio en público en numerosas ocasiones. Jelena tuvo que abandonar la raqueta durante meses sumida en una profunda depresión tras la denuncia. 2.000 euros al mes no eran suficientes para el progenitor de la tenista  Aravane Rezai, que llegó a exigir a su hija unos 35.000 euros mensuales en concepto de entrenador. La francesa acusó a su padre de acoso, estafa, amenazas de muerte y violencia.

Paradigmático y recordado fue el calvario de la elegante Mary Pierce. Apareció joven e inmaculada en los circuitos entrenada por su progenitor Jim Pierce, un ser deslenguado,del que a posteriori se supieron numerosos abusos físicos y verbales. En el abierto de Francia, en 1993, fue expulsado tras golpear a un espectador, lo que le apartó de las pistas durante 5 años, vetado por la Asociación de Tenis Femenino. El incidente dio paso a la creación de una nueva regla en la WTA, conocida como la “regla Jim Pierce”, que prohíbe la conducta abusiva de parte de jugadores, entrenadores o familiares.

La lista de ejemplos es casi inabarcable. Desde Steffi Graf, cuyo padre fue condenado a casi cuatro años de cárcel por evasión de impuestos; hasta Jennifer Capriati, un talento natural que se encaramó a inicios de los noventa a lo más alto del ránking mundial no ajena al lucro y la codicia de su padre.Al éxito de Captriati le siguió una vida privada truncada, la detención por hurto de bisutería y, más tarde, por posesión de drogas.
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