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Damián Steiner: "En el arbitraje no hay paracaidistas"

Damián Steiner:

Es uno de los árbitros más reconocidos del continente y ha llegado a la silla en Grand Slams, ATP y Copa Davis. Pasó por Córdoba para dictar un curso para jueces de línea y dejó sus impresiones sobre qué condiciones debe tener un árbitro y cómo es la carrera hasta convertirse en profesional.

-¿Qué hace falta para ser un buen árbitro?
-En primer lugar tener una base teórica y práctica, una idea de lo que son los primeros pasos del arbitraje. Estaría de más decir que tenés que ver bien la pelota como clave para la tarea del árbitro. Y después dedicarte y tener tiempo, se puede complicar si tenés otras obligaciones.

-Pero no todos llegan a un Grand Slam.
-Más que la diferencia tiene que ver con oportunidades que se dieron, dedicación full time durante muchos años, de vivir para ser árbitro porque no podes hacer otra cosa, no tener otra ocupación. Hasta la familia también queda un poco relegada porque se viaja 10 semanas seguidas. Es una profesión que requiere tiempo.

-¿Cuánto juega la personalidad en el arbitraje?
-Tiene que ver todo con la experiencia. Cuando uno sale de un curso y empieza a trabajar, puede tener mucha personalidad pero no la demuestra. Uno empieza a demostrarla cuando se va “raspando la cola en la silla”. Todos tuvimos partidos durísimos en la carrera, todos dijimos alguna vez que no queríamos ser mas árbitros, pero eso te va haciendo como el callo, como cuando jugas al tenis. Se hace la ampolla y después el callo. Esto es igual, se va endureciendo. Unos quedan en el camino y los que seguimos un poco más no dejamos de ponernos nerviosos, aunque no lo demostramos.

-La obligación del árbitro, ¿es que el partido se juegue?
-El criterio es el mismo, pero son deportes distintos. Con el futbol lidias con 22 tipos, 60.000 personas, roces constantes, que en el tenis no pasa. En un partido normal de tenis no hablas con el jugador, de 10 partidos en 8 no pasa nada, pero en el fútbol hay conflicto permanente. Pero si el objetivo es que cuanto menos te enfocan en la tele, el partido se desarrolló de la mejor manera. En tenis hablamos de milímetros o centímetros, a veces tomas decisiones y podés errar, pero la decisión pasa por milímetros, y la resolución pasa por la suerte o decidir meterse en situaciones o no. Hay cosas que se ven muy bien y otras que no se ven, hay que convivir con eso.

-Como árbitro, ¿cuál es el momento clave para ser profesional?
-Hay un montón de árbitros de Futures, y menos en challengers, y los que llegan a la ATP o Grand Slam son cada vez menos. Si llegas a la ATP se puede decir que sos profesional de esto. No porque los otros no cobren, pero estos están dedicados full time. Ellos quemaron etapas, dirigieron futures y challengers un montón de años y les pasó la oportunidad y llegaron a la ATP. Hoy el tenis y el arbitraje está muy profesionalizado, no hay paracaidistas en el arbitraje.

-¿Y desde cuándo se vive del arbitraje?
-A partir de ese nivel, el que va a challengers le cuesta vivir de esto.

-¿Te “sacaste” alguna vez?
-Completamente no, sí tuve reacciones que no debería haber tenido, que cuando te bajas de la silla decís no tendría que haber contestado así. Pero completamente no, porque sino no estaría acá.

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