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David Nalbandian: Campeón de pueblo

David Nalbandian: Campeón de pueblo

Bastaba con verlo asomarse a la vereda, para que la gente se parara a saludarlo o le gritara ¡Vamos David! Apenas asomaba a una cancha de tenis cuando el hijo de Norberto y Alda había alcanzado una doble notoriedad: por sus travesuras y desenfado, y por la manera de pegarle a la pelotita.

A los 14 años David Nalbandian ya le había hecho la primera mueca al mango de la raqueta. En Nagoya, Japón, se consagró campeón del mundo con el equipo argentino. Y dos años más tarde le avisaba a Roger Federer, en la final del US Open juvenil, que se iba a convertir en su sombra negra, al vencerlo y quedarse con un título impresionante. ¿La consecuencia? Primera caravana entre el aeropuerto Taravella y Unquillo, y la segunda mueca en su raqueta.

Para ahorrar calificativos, a la historia reciente no hace falta contarla demasiado: la histórica final de Wimbledon 2002, la increíble consagración en el torneo de maestros de Shangai 2005, y el fantástico nivel exhibido para ganar los Masters 1000 de París y Madrid 2007, están entre los picos de su carrera. Lo llamativo es que pese a los logros, las caravanas entre el aeropuerto y Unquillo, y las muecas en el mango de su raqueta, aún se esfuerza por ser, en su pueblo, el David de siempre.

“Siempre traté de llevar una vida absolutamente normal al margen de la fama que me ha dado el tenis. Me encanta estar en Unquillo, con mi familia y mis amigos, porque acá soy uno más”, le dice a Nosotros, en la tranquilidad de su casa.

Cuando está en Unquillo los lazos con sus afectos son fuertes y renovados. Los asados, algún partido de fútbol entre amigos, o incluso el golf con otras personalidades de las Sierras Chicas como el Pato Cabrera o el Gato Romero. Los encuentros con sus amigos le devuelven ese clima cercano que pierde cuando debe viajar y encarar su carrera profesional. Un espacio para renovarse, y otro para asumir el trabajo.

“La mayoría de las veces me toca viajar solo. Mis amigos ocasionalmente me acompañan a algún torneo pero por lo general voy solo. Ya es un clásico que mis amigos vengan a acompañarme a la Copa Peugeot que se juega a fin de año en Buenos Aires”, señala.

David tiene dos hermanos, Javier y Darío, quienes manejan la Academia de tenis que hoy funciona en Villa Allende. Con ellos pasa gran parte del tiempo cuando regresa a Córdoba, y sino suele tomarse un respiro con sus placeres. “Sí, siempre me gustaron mucho la pesca y los fierros. Cada vez que tengo unos días de descanso trato de despejarme y disfrutar de estas actividades”, destaca. Entre ambos gustos, el ruido de los motores es lo que más lo apasiona.

Viajes tempranos
La vida de tenista no comienza cuando llega la fama. Nalbandian comenzó temprano con los viajes y las competencias, primero por el país y luego a nivel internacional. Y claro, implica dejar de lado muchas cosas que los niños comunes tienen.

¿Extraña algo de su niñez? “Lo que más extraño es estar más tiempo en Unquillo, cerca de mi familia y amigos, pero de todas maneras tengo los mejores recuerdos de mi infancia, donde crecí con mucha felicidad, en una familia muy linda”, cuenta mientras sonríe.
En la casa de los Nalbandian, durante su niñez, no faltaban los asados del domingo, donde el grupo de amigos de la familia se reunía a compartir sus primeras experiencias, y a opinar sobre los caminos a seguir en una experiencia nueva para todos. Fue tenis desde siempre, acompañando primero a sus hermanos desde los 6 años, y luego por el camino propio.

“De chico me gustaban todos los deportes. Naturalmente me destacaba en el tenis. Es imposible estar tantos años en el circuito sin disfrutar lo que uno hace”, explica. Pero tantos años van marcando su ciclo profesional: “De cualquier manera se hace cada vez más difícil básicamente por viajes, jornadas de entrenamiento, cambios de horario”.

El tenista cordobés, que llegó a ser el tres del mundo en 2006, siempre tuvo en claro cómo quería dejar su marca en su paso por el tenis mundial.
“Mis dos principales objetivos en lo que me queda de carrera son ganar la Copa Davis y un Grand Slam, que son los únicos títulos que aún no he conseguido. Me encantaría ganar la Copa Davis para mi país, y en términos individuales ganarle a Federer una final en Wimbledon”.

Casi nada. Si algo puede definirse como el sueño del tenista, es vencer al mejor de la historia en la final de la cuna del tenis. El conserva esa ambición.
Alguna vez fue tocado para despertarle la ambición de participar en política, pero por ahora lo descarta. “Hoy estoy totalmente enfocado en mi carrera como tenista, aunque siempre trato de estar informado sobre la actualidad del país”, avisa. 

 En la recta final de su carrera, aunque aún le queden un par de años en el alto nivel, David ya empieza a vislumbrar un futuro diferente. “Creo que con 29 años todavía me queda mucho por hacer en lo personal, y cuando me retire voy a tener el tiempo suficiente para ir concretando distintas cosas que he ido postergando debido a mi carrera como profesional”, asegura.

La Copa, a pesar de todo
Si algo tiene de iluminado Nalbandian, es que tres o cuatro veces al año, cada vez que se juega una serie de Copa Davis, los astros se alinean para que se convierta en el héroe del equipo argentino.

En 2010, a horas de haberse recuperado de un desgarro y atentando contra su propia salud en el circuito, se subió a un avión y llegó sobre la hora a Estocolmo para jugar el doble de la Davis ante Suecia y darle el quinto punto de la serie para una victoria histórica por los octavos de final. Y unos meses más tarde, en julio, le dio una clase de tenis a Davydenko y Youzhny para lograr el primer triunfo argentino en Moscú.
En ambos casos, sin ritmo de partidos por las lesiones, escribió otras páginas de su propia leyenda para construir un par de escalones más en su figura de jugador “copero” por excelencia.

Su compromiso con la Davis es incuestionable, y va más allá incluso de lo que la gente conoce. En marzo de este año, frente a Rumania, David saltó infiltrado a la cancha para mitigar el dolor de una hernia inguinal. Y en un esfuerzo extremo, se lesionó los aductores. El dolor fue tal que rompió en llanto. Y ganó claro, porque para un guerrero como él, la búsqueda de la victoria no se discute.

Es tan evidente la incondicionalidad, que el público porteño se lo reconoce con ovaciones cada vez que sale a la cancha montada en el Parque Roca de Villa Soldati. Hoy es, junto con Vilas (nada menos) el jugador que más feeling genera con el público copero.

Por supuesto que esas ovaciones volverán a estallar entre el 7 y 9 de julio próximo, cuando Argentina busque dar otro paso en la competencia por la ensaladera frente a la desconocida Kazajistán. A priori parece un rival débil, pero todos sus jugadores son rusos nacionalizados y no son para desestimar. La Davis es “otra cosa” dicen los jugadores, por el clima casi “futbolero”, el aliento de la gente, porque son sólo cinco puntos en juego y los jugadores necesitan ese plus que les haga poner el pecho en las difíciles. Así es, un torneo a la medida de Nalbandian.

Transitando sus últimas temporadas en la primera clase del circuito (el mismo anticipa que puede jugar dos años más en el alto nivel competitivo) sus apuestas están dirigidas a los Grand Slam de Wimbledon, donde fue finalista en 2002, y sobre todo el US Open, semifinalista en 2003. Es sobre cemento donde él se siente mejor,  y el mundial sobre esa superficie que se disputa anualmente entre agosto y setiembre puede ser la mejor posibilidad de conseguir el gran sueño del Grand Slam. Sería como cerrar el círculo. Allí fue cuando, de juvenil, logró arrancar las expresiones de “este chico es cosa seria” al ganar el cuadro junior, frente a Federer. Nada menos.

Lo que está claro, es que cuando cuelgue la raqueta seguirá siendo el mismo David de siempre. “Soy muy familiero y me encanta disfrutar de cosas simples, como estar con mis seres queridos”. Así es él. Es Nalbandian cuando levanta los brazos de campeón de tenis en cualquier escenario del mundo, pero es David cuando regresa a Unquillo, el lugar que lo identifica consigo mismo. Volver a Noticias de TENIS