GUSTAVO TAMARGO, ARTÍFICE DE QUARAS (Parque de Montaña): “Soñé que me iba a sentar e iba a ver chicos jugando alrededor, ¡y lo logré!”
La temporada turística en el Valle de Calamuchita descansa
en el otoño cordobés, y Quaras, Parque de Montaña, también. No hay bullicio de
chicos correteando por el predio, ni gritos escapando de los “dinosaurios”, o
selfies en el barco de Colón. Aún no es tiempo de eso. Ahora es el momento de imaginarse
nuevas figuras de resina que transporten a tiempos prehistóricos, un sendero
para “acariciar” la naturaleza, o de pensar en dónde tensar un cable para una
nueva tirolesa.
Detrás de todo eso está Gustavo Tamargo, pampeano, el
ideólogo del parque desde su génesis, que a los 60 disfruta de haber alcanzado
un sueño de siempre.
“Llegamos aquí (Calamuchita) porque mis padres tenían el
gusto de todo argentino, de venir a Córdoba de vacaciones. Mis padres compraron
un campo de montaña con mi tío, tenían vacas de cría. Este era nuestro lugar de
vacaciones, una casita humilde, grande. Mis tíos se separaron y encontramos
este lugar que es Quaras, donde vive mi madre con 93 años, y en este campo que es de la familia, hicimos este emprendimiento”, cuenta Gustavo.
Y agrega: “Tenía la idea de un Parque, algo de naturaleza,
de trekking. Arranqué con arborismo, que lo había conocido en San Rafael (Mendoza),
una actividad muy linda, muy piola, familiar. Después pusimos la tirolesa, un
lugar para los niños, la palestra. Desde el 2019 venimos creciendo con una dinámica
de reinvertir todas las ganancias, sacando muy poquito para nosotros. Arrancamos
en el 2019 y al año tuvimos la pandemia. Fueron tiempos muy difíciles, pero
como empresa familiar seguimos poniéndole el cuerpo, energía y sueños”.
-¿De dónde tomaste ideas para darle forma al Parque?
-Tengo una hermana y un cuñado viviendo en Estados Unidos, y fui más de dos
veces a Disney California. Como a cualquiera, te raya la cabeza cuando ves esas
cosas. Lo tuve siempre en mi cabeza. Conocí un parque más en Gramado (Brasil), un
lugar de locos, y pensé que Calamuchita es un destino que merecía un lugar así.
Sin embargo, “del sueño al hecho cambian mucho las cosas. Es duro. Comercialmente es muy duro nuestro país, nuestra provincia, nuestra
localidad, por los ciclos propios del turismo, a veces por la falta de empatía
del Estado. No tenemos el apoyo que merece un emprendedor, y uno se complica a
partir de un sueño. Entonces empieza a tener sobre las espaldas una cantidad de
familias que viven a través de uno y atrás de los sueños de uno”.
-Tal vez eso es lo que te impulsa a seguir adelante.
-Homenajeando al Indio Solari, que se fue en estos días, para “vivir la
vida, lo único que cuesta es vida”. Desde ese lugar a la vida la podés vivir
con mucha comodidad y mucho egoísmo, o podés vivirla de otra forma, a partir de
la empatía personal que vos tengas con el otro. A mí me pasa eso. “Yo muero como
nací”, dice Silvio Rodríguez (N.deR.: cantante cubano). Yo volvería a nacer y haría
las mismas cosas que hice. A veces uno se rasca la cabeza y dice “¿por qué me
metí en esto? Pero es naturaleza pura, el entender que la vida no sólo pasa por
transitar el día, sino que además hay que ver la mano del que necesita, estirar
la mano y estar al lado de él.
-¿Qué te despierta satisfacción de Quaras?
-Siempre soñé que me iba a sentar e iba a ver chicos jugando alrededor. ¡Qué locura
que lleguemos a ese momento!, se me pone la piel de gallina. Pero lo logré. Me
siento un sábado acá y veo chicos jugando, corriendo, carcajeando. Obvio que
todo es utilitario, tiene que dar ganancias, tengo que vivir de esto, tengo que
reinvertir y crecer. Me asusta no pagar la luz y corretear detrás de los
viernes para poder pagar los sueldos. Pero la satisfacción está ahí, en los sueños
que tuve. Después es una empresa en la que hay que poner mucha responsabilidad
y tecnología, es tiempo de estar saltando fronteras para estar vivo. Encontrarse
uno en el verano con 60 empleados, más 7 de mantenimiento, ¡ah papá, te la debo!
-Aún así, acá estás.
-Lo veo desde otro lugar. Agradezco tener esto. Por eso tenemos una responsabilidad
social empresaria en Quaras, siempre la tenemos en cuenta y accionamos sobre
eso. Lo hacemos invitando gratuitamente a una escuela rural, también a personas con discapacidad. Es porque entiendo el valor del medio, del Estado. Uno viene
y se sirve de todo eso. Cuando vi el sueño de Quaras llamé gente por las redes
y me llegó gente educada, con salud para trabajar. Eso me dio oportunidad de
abrir el Parque. No porque les di trabajo, me deben por ello, al contrario. Cuando tuve un sueño, ese sueño de vida pude lograrlo porque hubo un Estado, un medio
y una generación que me dio gente capacitada para el turismo.
-También le diste lugar al turismo adaptado.
-Sí, en 2019 tuvimos las primeras jornadas de turismo adaptado con una ONG que
hace talleres para docentes. Desarrollaron una silla de ruedas para trekking, y
compramos una silla de ruedas anfibia. Todas las piletas tienen una rampa para
bajar con silla de ruedas. Es parte de nuestra responsabilidad social que sea
un Parque inclusivo. Los momentos más dulces del Parque fueron cuando una
persona con silla de ruedas se subía a una tirolesa, y terminaba con los ojos
llenos de lágrimas junto con sus padres.
-Debe haberte conmovido.
-Eso fue fulminante emocionalmente. Por ahí uno no le da trascendencia a
que tan fuerte puede ser el efecto para otra persona, lo que uno movió con una
idea. Esa es la vida.
-Es clave la mentalidad de las personas que conducen el
proyecto.
-Vamos hacia un camino más egoísta del ser humano, a una vida mucho más difícil.
Tengo familia y te preguntás hasta dónde le tengo que dar este tiempo a otro y
no a tu familia. Pero es lo cultural y no tenemos que bajar los brazos. Hay que
contagiar. Tenemos que tratar desde la educación, que es vital para cambiar el país
y el mundo. La edad del primario y el secundario es el momento para despertar
culturalmente a esa conciencia del ser humano.
-¿Qué tiene Quaras de Gustavo?
-Estoy acá adentro, es un espacio solidario, abierto, para gente que
necesite vivir y no tenga cómo, es un espacio de refugio para mucha gente que
labura acá. Lo siento así. Un sábado o un domingo verás el ambiente que hay entre
los chicos. Son pequeños detalles que quedan o se mueren con uno. Uno los sostiene, disfruta ser solidario, el tender una mano a alguien. Mi disfrute
esta acá y hago esto. Y si se logra lo utilitario detrás de un negocio, es fantástico.
-¿Cómo te gustaría que sea Quaras dentro de 10 años?
-Que pueda abrir todos los días. Que sea una salida laboral para toda la
gente que labura acá. La gente que tiene trabajo todos los días acá es el
taller de arte, donde hacemos los dinosaurios, ellos son los que tienen cinco días
por semana de laburo. Pero me encantaría que los 60 lo tuvieran. Bajar de mi
casa y ver que hay ambiente con una dinámica y seres humanos interactuando. Sería
un sueño para mí, podrían vivir Quaras como lo soñé.
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