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RÍTMICA EN CÓRDOBA: "Saben lo que quieren y van para conseguirlo" (Ivka Ivanova, entrenadora búlgara)

RÍTMICA EN CÓRDOBA:

Sin margen de dudas, Bulgaria es una de las tres o cuatro mecas de la gimnasia rítmica a nivel mundial. Lo dicen la historia y los logros internacionales. Desde esa cuna, la entrenadora Ivka Georgieva Ivanova desarrolló su carrera postatleta en España, donde consiguió buenos resultados con sus dirigidas en la escuela en La Nucía.

Por estos días, como parte de la pretemporada del Club Municipalidad, Córdoba tiene el privilegio de contar con su experiencia. “Este año, gracias a Yoli Andrés Bonell, hemos venido a Argentina para ayudar con nuestra experiencia a las gimnastas y entrenadoras de Argentina. Por ahora me dedico al conjunto de Josefina De Rossi, que van a representar a Argentina en diferentes torneos internacionales”, adelanta.

Ivka rompe con el preconcepto de entrenadora dura y de pocas palabras. Por el contrario, su diálogo abierto y amable le abren un camino más directo al perfil de gimnastas cordobesas. 
Yoli Andrés Bonell, la entrenadora española que la recomendó al Club Municipalidad, la describe: “Ivka es una entrenadora superdulce. Ha captado muy bien que las niñas en España son muy diferentes a las de Bulgaria. Y lo mismo aquí: que las niñas en Argentina no tienen la misma disciplina que hay en España, que es un poco más, y en Bulgaria, que es muchísimo más. Es una manera distinta de entrenar”.

Quizá sea por eso que haya fluidez entre Ivanova y las entrenadoras y gimnastas locales. O quizá haya más razones para eso. “De verdad me gusta mucho Argentina, se parece mucho a Bulgaria, mi país. Y la gente que he conocido son muy amables, muy dispuestas de ayudar. Nos ofrecen cosas para que nos sintamos como en casa”. Y agrega. “Estoy trabajando con el conjunto Senior y con unas niñas más pequeñas que son infantiles. Con todas pero, sobre todo con las Mayores, estoy encantada porque les veo muchas ganas de aprender. Todo lo que enseño me ven con ojos abiertos para aprender, y aprenden rápidamente. Estoy muy contenta con ellas”.

Como buena “formadora”, la entrenadora búlgara valora otros aspectos que simplemente las condiciones naturales. “Lo que es la tipología del cuerpo no es muy parecido a Bulgaria porque es genética. Allá las mujeres son más altas y de músculo más largo, acá los latinos, que tenés la sangre caliente, es otro tipo de tipología. Pero la rítmica es para las niñas porque es un deporte que ‘alarga’ mucho, alarga la tipología, la forma del músculo. Hay una genética difícil de cambiar pero esto ayuda a mejorarla. Por otro lado, hay niñas más delgaditas y otras no, y eso pasa en todo el mundo”, analiza. 

Y prosigue: “Hay entrenadoras que buscan este prototipo de gimnastas para después desarrollarlas, pero hay otras gimnastas que son más ‘cortas’ pero con otras actitudes que también se pueden trabajar y a largo plazo conseguir cosas. Lo más importante son las ganas, el esfuerzo y el trabajo de cada niña para que llegue a lo más alto. Hay talentos con cuerpos preciosos que no llegan porque son perezosas, y otras que quizás no tienen esta tipología perfecta pero se esfuerzan mucho más y llegan a lo más alto”.

En la misma línea, Ivka explica que “la gimnasia es un deporte sacrificado, exige muchas horas de trabajo durante el día y muchas repeticiones. Cuando hablamos de alto rendimiento son muchas horas, siete, ocho, nueve horas trabajando lo mismo. La gimnasta tiene que tener plena dedicación a esto para poder llegar. Claro que con el trabajo se llega, pero ella debe quererlo mucho porque es muy monótono, muy repetitivo y no todo el mundo llega. Eso es para cada deporte, y llega el más trabajador y el que más persiste”. 

“Hay muchos obstáculos que se tienen que superar. La gente que no está preparada deja, pero gente que dedica todo su corazón, llegará un día. Por eso les digo a mis alumnas, ‘si uno quiere y trabaja, tarde o temprano llegará´(a la meta). No podemos querer todo ya, el resultado, la victoria y la satisfacción, eso exige tiempo’. Otros deportes no son tan exigentes los entrenamientos, no exigen tanta dedicación cuando son pequeños. Un futbolista o un atleta tiene una vida deportiva muy prolongada, de más años. Nosotras (las gimnastas), con 20 años ya son mayores y casi siempre se termina. Por eso a corto plazo se trabaja mucho, mucho, mucho para poder conseguir resultados”, asegura.

El tiempo de Ivanova en Córdoba es limitado, apenas por un mes. Pero le gustaría contar con ellas para seguir trabajando, ¿en qué? “Las gimnastas de conjunto de mayores tienen disciplina, dedicación, saben lo que quieren y van para conseguirlo. Las pequeñas les falta un poquito de disciplina. La entrenadora está haciendo un buen papel pero son niñas nuevas que tienen que aprender. Les trabajaría rodillas, pies, flexibilidad, y mucha técnica de aparato; y esto me gustaría trabajar también con las mayores: nuevos manejos, técnicas de aparatos, para que puedan más adelante hacer cosas diferentes y difíciles con los aparatos”.

Pero quizá la gran observación de la entrenadora no estuvo solo en detalles técnicos, sino en una virtud sobre las que volvió a poner el acento: “No son más inmaduras que las europeas. Las veo muy humildes y con muchas ganas de trabajar. Veo que las mayores saben lo que quieren, y lo persiguen para conseguirlo”. 

Y eso, viniendo de ella, es más que un elogio.

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