LEANDRO BAGNARELLI (2): Los sueños veloces de “Leli”, del debut a los 5 años a correr en Termas con el Moto GP

Es difícil explicar el origen de los sueños. O porqué un niño ve unas imágenes y se queda atrapado en uno. Pero lo cierto es que desde que "Leli" vio esas máquinas con dos ruedas a 200 km quedó encantando. El tiempo hizo que aquel "Leli" se convirtiera en Leandro Bagnarelli, un piloto con todas las letras y con varios podios en el corazón.

Sus inicios fueron como el de muchos pilotos que sueñan con pilotar a altas velocidades. “Cuando tenía cuatro o cinco años me comenzaron a gustar las motos. A través de la televisión veía carreras todo el tiempo, y mi papá tenía un grupo de amigos muy fierreros. Mi papá no era del palo porque jugaba al rugby, de hecho me insistía que jugara al rugby y nunca quise. Pero tenía unos amigos que iban a una pista cerca de donde vivía, a unos 10 km, y se realizaban pruebas o iban a dar vueltas a la pista. Eso cada vez me incentivaba más para subirme a la moto”, recuerda.


Su ilusión era tan fuerte, que con la complicidad de su papá Alejandro, logró debutar a los cinco años de edad. “En ese circuito se hacían carreras a nivel zonal y provincial. En ese entonces no tenía moto, pero decido correr y me dan la chance de hacerlo. No tenía ni ropa ni nada. Pedimos prestado pantalón, la pechera, el buzo, el casco. Y cerca de casa teníamos un muchacho que alquilaba una moto, pero no funcionaba el motor. Mi mamá tenía una Zanella 50 y decidimos llevarla con mi papá a un mecánico amigo. A mamá le dijimos que la moto necesitaba un service, que no funcionaba bien. Se la llevamos y adaptamos el motor. Así fue mi primera carrera. En el 2002 tenía 5 años y comenzó todo, esta locura, esta pasión”, cuenta.

-¿Te dejaron correr con sólo cinco años?
-Es muy loco, viéndolo desde hoy. La verdad es que es complicado a esa edad. Pero así empezó todo. De hecho, en mi primera carrera, cuando corría, se cayó un piloto delante mío y me caigo. Pasé hacia adelante y cuando me levanté no veía nada, veía todo negro. Lloraba y decía “¡papi no veo! ¡papi no veo!”. Mi papá vino corriendo y me dio: “pará boludo, ¡tenés el casco dado vuelta! ¡Imagínate lo grande que me quedaba! Es una anécdota que me quedó, inolvidable. Y tantas que han quedado. Tenía 5 años y hoy tengo 23, son 18 años arriba de la moto.

-¿Ya podías imaginar que ibas a ser campeón argentino?
-La verdad es que en ese entonces no. Mis viejos son laburantes y cuando empezamos a correr íbamos paso a paso. Comenzamos en un zonal, luego en el certamen argentino de motociclismo que es el óvalo a nivel nacional, donde el mayor logro que obtuve fue un subcampeonato en minimotos, la categoría escuela, y teníamos amigos que ya habían debutado en la Superbike. Cuando veíamos Superbike, el Moto GP, decíamos ¡qué locura!, es el sueño del pibe. Uno cuando es chico quiere llegar al Moto GP, y claramente es un sueño. Pero con el transcurso de los años fuimos avanzando, subiendo de categoría, y en los últimos años en el Camp recuerdo que teníamos amigos en Superbike, pero los costos eran mucho más elevados. De un día para otro ese desafío se fue superando y debute en Superbike en 250. A todo esto estaba terminando de correr en el Camp en 50 Escuela. 

-¿Cómo fue dar ese salto?
-Hice dos carreras en el debut, en San Jorge en el 2010, con 14 motos y terminé séptimo; un campañón por ser una categoría muy competitiva. Con el tiempo comencé a pelear más adelante, y se dio la posibilidad de escalar categorías a 600 Súper Sport, en el Campeonato Argentino, en un nivel competitivo muy fuerte. Me tocó medirme con grandes pilotos que hoy están al máximo nivel, como Andrés González o Luciano Ribodino, que hoy son top en Argentina. 

-¿Disfrutabas esos logros?
-En ese entonces no tomé conciencia de lo que estaba viviendo, que sería muy importante saber dónde uno está parado y disfrutar del proceso y el presente. Uno siempre quiere ir por más, y eso te lleva a cometer errores, a tener tus caídas. La verdad es que haber obtenido un Campeonato en la 600 Súper Sport, como lo hice en ese entonces, haber ganado el Gran Premio de Argentina corriendo en el Moto GP, fueron experiencias únicas.

-¿Cómo fue correr en Termas junto al Moto GP, la máxima categoría mundial?
-El hecho de haber compartido pista un fin de semana con el Moto GP en 2015 fue algo extraordinario. Como piloto, girar, pilotar en Termas de Río Hondo, con las tribunas repletas de gente, fue como haber jugado un Mundial de Fútbol y ver el estadio lleno de gente. Me veía como un piloto de una categoría del Moto GP, de cualquier categoría, sólo que estábamos todos los pilotos del 600 SS en ese entonces. Fe magnífico. Estábamos acostumbrados a correr con muy poco público en el Campeonato Argentino, y estar en Termas, en una pista mundialista, donde los mismos pilotos del Moto GP nos veían desde boxes…, pasábamos por boxes ¡y ellos estaban mirándonos! Me causaba más alegría que nos estén viendo, que nosotros verlos a ellos. Eso fue una locura.

-Aquella vez ganó Valentino Rossi y ganaste vos.
-Ese fin de semana tuve la posibilidad de ver la batalla entre Marc Márquez y Valentino (Rossi) que fue increíble. Me gusta ver los sobrepasos, los detalles de la carrera y, teniendo la chance de estar en las tribunas o en boxes, decidí entrar al museo de Termas, tomarme un café y ver la carrera en una pantalla enorme. Y el hecho de haber ganado mi carrera fue increíble, porque ganar ahí, con las tribunas repletas, con amigos, esponsores, que estuvieron el fin de semana, me dieron fuerza para seguir peleando el año. Esa carrera fue puntable y había obtenido la mayor cantidad de puntos, y eso me llevo a obtener el campeonato a fin de año.

Foto: provista por el entrevistado. Crédito: fotos Peluca.

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