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A 11 años del ascenso de Belgrano ante River

A 11 años del ascenso de Belgrano ante River

Este 26 de junio se cumple un nuevo aniversario de la hazaña del celeste de Alberdi. Para conmemorar la fecha compartimos el cuento “Un ruso, once piratas y una victoria gigante”.

Por Lucas Pagliero
El capitán del barco era un ruso, nacionalidad rara para ser pirata… No tenía muchos pergaminos como los otros capitanes pero conocía los arreglos que había que hacerle a la nave para que los once piratas que saldrían a luchar en cada una de las batallas creyeran que el objetivo era posible.

El día que él llegó el barco estaba gastado y con muchas reparaciones por hacer, pero lo que más le preocupaba no era lo material, sino lo humano. Sabía que si convencía a ese grupo de piratas, quienes lucharían en todos los combates, conseguiría alcanzar la meta propuesta. La nave no tenía rumbo, pero poco a poco la fue encaminando, y batalla tras batalla los piratas de esa embarcación empezaron a creer que se podía alcanzar el ansiado objetivo, el ascenso al mar de los grandes barcos.

Las batallas fueron pasando una a una y finalmente el ruso metió a su barco entre los mejores. Eso le dio el derecho de batirse a duelo con una de las embarcaciones más grandes que había navegado los siete mares, el navío millonario, el cual en sus 110 años de historia nunca había sido vencido. El barco rival era realmente grande, sus dueños contaban con más dinero para el mantenimiento, sus cañones eran de mayor tamaño y hasta su mástil era enorme. Sin embargo, doce personas creían que podían derrotarlo, el ruso y los once piratas… porque al salir a la batalla, no estarían solos, miles y miles de corazones celestes los acompañarían en ese duelo.

La guerra consistía en dos combates. Quién no fuera abatido ganaría el derecho de navegar con los barcos más grandes del océano. La primera batalla se llevó a cabo en las aguas conocidas como “el mar de Alberdi”. El ruso era consiente que ahí era donde tenía que dar el golpe y sacar ventaja. Si bien los combates eran dos, sabía que si no sacaba una buena diferencia en “el Gigante mar de Alberdi” no tenía chances de vencer a su adversario. 

Los barcos llegaron a horario al lugar acordado. La embarcación de los rivales era realmente imponente, digna de temerle… Nunca había dejado de surcar los grandes mares, jamás había navegado en aguas poco profundas. Perder esta guerra sería algo catastrófico para el navío comandado por el capitán Jota Jota. 

La primera batalla comenzó y el barco pirata, pintado completamente de celeste, dio el primer golpe. Un corsario conocido como “hacha Mansanelli” apuntó con su cañón hacia la derecha de la nave rival y con un golpe violento dio en el blanco para sacar ventaja. El impacto generó un daño significativo en la embarcación millonaria, algo que los marineros de dicha nave no esperaban. El golpe dañó la estructura, pero la destrucción más grande se produjo en el ánimo de los que habitaban ese barco.

El momento pasó y pese a que el intimidante millonario intentó disimular el impacto, el daño ya estaba hecho… Cuando el gigantesco barco, pintado de blanco y rojo, buscaba recuperarse, un segundo cañonazo averió letalmente la nave. Uno de los piratas más bajos, y a su vez más “picantes” del celeste, metió un segundo cañonazo que sentenció la primera batalla a favor del callado capitán, el pirata ruso. 

La forma en que finalizó el primer combate prácticamente condenó al hundimiento al navío rojiblanco, pero aún restaba una batalla en aguas muy profundas y conocidas por Jota Jota y sus marineros, las aguas “monumentalmente” peligrosas para los piratas de Alberdi.

El día señalado llegó y sería histórico para ambos. Para los piratas celestes de Alberdi porque en caso de vencer conseguirían algo que ningún otro barco que haya navegado los siete mares hubiera logrado, el hundimiento del millonario… que muchos consideraban imposible, no solo por la fortaleza de la nave sino por su historia. Y para los millonarios sería también trascendente, porque contaban con la última oportunidad de no bajar a navegar en aguas poco profundas, algo que ocurriría por primera vez en su historia.

El millonario golpeó rápidamente con un cañonazo apenas comenzada la batalla, el barco celeste estaba averiado pero debía resistir el resto del combate, algo para lo cual el ruso había preparado a sus piratas. Todos creyeron en ese momento que el navío millonario arrasaría con la embarcación celeste. Tenía todas las de ganar, pegó rápido, estaba en aguas conocidas y quedaba mucho tiempo. El ruso supo esperar. Los piratas soportaron las embestidas de su rival y cuando nadie lo esperaba apareció un cañonazo certero en el mástil de su adversario. Un pirata aguerrido y con una gran fortaleza, conocido como Farré, fue el encargado de darle el toque de gracia al millonario. Ese disparo dañó de gravedad al barco del capitán Jota Jota.  

Todavía faltaba mucho para el final de la batalla y la nave millonaria tuvo una última chance para evitar su hundimiento, el “regalo” final para el rojiblanco. El marinero Pavone  lanzó un tiro preciso y sorpresivo. Cuando parecía que daría de lleno en la nave celeste, el pirata “Juanca”, primo de un cantautor que arrasaba con sus canciones en la Republica de Córdoba (lugar donde se encontraba el “Gigante mar de Alberdi”) conocido como Rodrigo, se lanzó sobre su derecha y con los dos brazos giró rápidamente el timón del barco celeste que parecía que iba a ser víctima de otro cañonazo, pero ese movimiento certero hizo que el tiro no diera en el objetivo. Ese gesto realizado por uno de los piratas más experimentados de la nave fue el que prácticamente definió la guerra. Quizás si ese ataque millonario daba en el blanco hubiera significado el final del barco pirata comandado por el ruso. Pero no, resultó el inimaginado hundimiento de la gran embarcación millonaria. La hazaña fue “Gigante” como el mar de Alberdi... De la victoria celeste se habló en toda la nación, y se convirtió en una victoria eterna, de la cual se hablaría por generaciones y generaciones...

El ruso, ese de la rara nacionalidad para ser pirata (quizás haya sido el único nacido en tierras siberianas) había logrado un hecho histórico, hundir la nave más grande jamás hundida, pero no estaba solo, atrás estaban once hombres que enfrentaron muchos rivales y ganaron grandes batallas, y miles y miles de piratas que alentaron desde sus lugares a este barco que se hizo “Gigante” y que contra todo pronóstico logró “LA PIRATEADA MAS GRANDE DE LA HISTORIA”.



                                                                                                                                                  LUCAS PAGLIERO
                                                                                        

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