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BÉISBOL: Matías y Federico Robles, peloteros de exportación de Dolphins a Italia

BÉISBOL: Matías y Federico Robles, peloteros de exportación de Dolphins a Italia

Los peloteros cordobeses Matías y Federico Robles, hermanos e integrantes de la selección argentina, son parte de la esencia misma del equipo de Dolphins, que en 2019 ganó la I Serie Sudamericana a través de la franquicia de Falcons. De hecho, han escrito su historia en ese club desde chicos, cuando no podían siquiera levantar un bate. En unos meses, por sus propios méritos, ambos probarán suerte en la Liga de Italia. 

Pero su historia no comenzó ahora, sino cuando apenas podían caminar con 3 o 4 años y su tío, Darío Martín, Manager del club, los llevó y formó hasta alcanzar este presente. Hoy, aquel juego inicial, que después se transformó en hobby y más adelante en semiprofesional, les abre las puertas para probarse en el exterior. 

“Crecimos beisbolísticamente hablando, y en Argentina tenemos un tope. Nos dijimos de buscar algo más que nos ayude a subir el nivel. Mi hermano sugirió ir a Italia. Mi idea es irme a Verona, a un equipo en el que ya jugaron varios argentinos y les fue bastante bien. A la vuelta de Italia queremos jugar la LAB. Nos gustaría quedar juntos en un equipo, sería más fácil”, cuenta Matías.

Federico, pitcher, asegura que “es clave no ocupar un lugar como extranjero, sólo puede haber tres por equipo. Aún no definimos cuándo y dónde iremos, tenemos que hablar con algunos equipos de allá que han demostrado interés. Pensamos viajar en abril o mayo, antes que empiece la temporada regular y volver para jugar la LAB (septiembre). Me gusta mucho jugar con Falcons, donde estuve toda mi vida”.

Más allá del buen funcionamiento del equipo, ambos fueron artífices de la victoria ante Emelec (Ecuador), el gran favorito en la Serie Sudamericana, en un partido clave para alzar la copa.
“Tuvimos un tremendo torneo ambos –recuerda Matías-. ‘Fede’ cerrando los partidos (como pitcher) y yo con ese home run para vencer a Ecuador. El torneo estuvo muy cómodo para los dos, tuvimos buenos números, y fue una experiencia que nos dejó contentos”.
“Jugar la Serie Sudamericana en nuestro club, con nuestra gente, fue hermoso. Mati consiguió un home run de dos carreras y pudimos ganar gracias a eso, y en el partido clave contra Emelec, que era el favorito, entré con bases llenas y un out y sacamos el inning en cero, fue clave para la victoria. Me fue muy bien en los tres partidos que lancé. Estoy contento por haberle regalado eso a mi club y a la tribuna”, completó Federico, que no falló en el momento de más alto voltaje.

Por supuesto, ambos extrañarán el club que les abrió las puertas para esta experiencia que van a vivir.
“Dolphins significa todo, mi casa, mi familia, es una familia muy grande. Se nota el apoyo del club hacia nosotros, en las ganas que le ponen, y nosotros tratamos de responder deportivamente. Es una familia que siempre está y que siempre va a estar”, aclara Matías. Federico avala: “Es mi segunda casa, es una familia por cómo me trató. Si bien nos dedicamos al juego, en el club siempre se hizo hincapié en la conducta, la disciplina y el comportamiento, así que me crié en Dolphins”.

Esa “crianza” dio sus frutos. “Queremos jugar profesionalmente en el exterior, en otro continente –dice Matías-. Primero jugar, después vemos lo otro”; mientras que Fede confiesa que recién tomó conciencia a os 19, cuando fue convocado a la selección argentina Sub 21: “si bien siempre fue mi sueño ir al exterior, nunca busqué mucho la chance. Hoy por hoy han cambiado esas cosas”.

A la hora de analizar cuál es la fortaleza en el juego de ambos, Matías destaca que “es la defensa. Dolphins siempre puso énfasis en la defensa, en jugadas prolijas. Aunque estos últimos años me he sentido cómodo con mi bateo. Aprendí muchísimo estos años y todavía tengo mucho por aprender, pero soy un jugador que puede resolver situaciones”. En tanto, Federico se destaca por su particular manera de lanzar: “mi forma de lanzamiento es distinta a la mayoría, que lanza por encima del hombro, yo lo hago por debajo pero es mi naturaleza. Cuando era pequeño mis entrenadores querían cambiar mi mecánica de brazo, hasta que se dieron cuenta que no hay forma. Y me dejaron. Me ha dado ventajas porque es diferente al resto y por ahí hace falta ese tipo de lanzamiento en el juego”.

Tras agradecer el apoyo del club, de su familia, ambos ya tienen su mente puesta en esta nueva oportunidad. El béisbol de Europa se abre a estos dos hermanos que nunca se imaginaron que podrían emigrar por su juego. Al menos no, cuando correteaban por el campo de Villa Eucarística, tratando de agarrar la pelota. El destino les tenía su lugar reservado.

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