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“El BÉISBOL me da cosas todos los días” (Miguel García, pitcher de Dolphins y la selección argentina)

“El BÉISBOL me da cosas todos los días” (Miguel García, pitcher de Dolphins y la selección argentina)

“A mamá nunca le gustó el fútbol. Somos cinco hermanos (4 varones) y éramos unos diablos. Con tal de sacarnos la energía nos ponía en el club y nos dejaba ahí. Yo vivía cerca y entrenaba de martes a sábado, y siempre Dolphins fue mi segunda casa. El amor que me brindaron María José (hoy presidenta del club) y Darío (manager) hicieron que el club fuera mi segunda casa y el lugar donde siempre quiero estar y jugar al béisbol”. Las palabras son de Miguel García, el pitcher de Dolphins, hoy convocado a la selección para jugar el Sudamericano en Buenos Aires, del 14 al 21 de este mes.

Aquellas horas invertidas en el campo de Villa Eucarística dieron sus frutos. Miguelito, que juega con el bate y el guante desde los 6 años (1995), fue campeón desde preinfantiles, y comenzó a viajar al exterior desde pequeño: en el 97 a Brasil y en el 99 a Perú. Fue seleccionado nuevamente en 2005, como Prejunior. Pero su momento inolvidable fueron los Juegos Odesur de Colombia 2010, cuando Argentina logró el bronce.

“Entre como lanzador al equipo –recuerda-. Ahí arranque de pitcher. Desde los 16 años aspiré a mejorar como pitcher”. Después vinieron la seguidilla de logros con él en el equipo: Campeón sudamericano en 2011 y 2012. “Esos logros nos ayudaron a que el béisbol se hiciera sentir en el ámbito deportivo del país”, resalta.

Pero para todo jugador con ambiciones, la meta está puesta en un solo lugar: primero ser profesional, todo un logro para un jugador surgido de un país donde el béisbol no es tradición; y segundo, llegar a las Grandes Ligas de Estados Unidos.

Miguel se probó con no menos de 10 equipos de Estados Unidos entre 2009 y 2011. Sin resultados decidió enfocarse en el estudio e ingresó en el profesorado de Educación Física. Con los sueños guardados en el baúl, una última opción lo despertó cuando un agente, Amaro Costa, lo invitó a una prueba en Orioles de Baltimore en 2011.

EL SUEÑO PROFESIONAL
“Sin motivación le dije que esta va a ser mi última prueba. Hice la prueba y firmé contrato en marzo para Ligas Menores. Con 22 años. Lloré porque tanto sacrificio que uno hace por lo que ama, y que dio frutos. En abril viajé a República Dominicana, el primer paso que da un profesional –recuerda Miguel-. Ahí empezó la competencia, día a día, porque para el dominicano, el deporte profesional es el pan de cada día, su forma de salir de la pobreza, la chance de salir de su país y ayudar a su familia”.
 
Pero todo fue cambiando: “Empecé a llevarme mejor. Ellos te miden por la forma de juego, cuando das resultados positivos y les demostrás que estás a su nivel, se dan cuenta que si sos profesional por algo es. Eso cambió mucho a la hora de convivir”.

En 2011 fue relevista del equipo, y en 2012 me convirtió en el abridor número 1 del equipo, el pitcher más importante. Tiró alrededor de 16 partidos, 74 inning, con una efectividad de 2.8. Eso le valió un privilegio que en mucho se acercó a su sueño: “Cada equipo profesional hace un entrenamiento con sus mejores jugadores, para que mejoren sus defectos. Viajé a Estados Unidos y estuve con los mejores pitchers del equipo de Orioles. Te muestran otra manera de ver la posición, con entrenadores que han jugado en Grandes Ligas”

Para 2013 en Dominicana “me lesioné el codo y pase a ser relevista. Pedí mi renuncia y volví a Argentina. Me alejé del deporte, pero como amo el béisbol, volví”.

Pese a la frustración, lo cuenta entre sus momentos inolvidables. “La medalla de bronce en los Odesur fue uno de los más grandes momentos que tuve, e individualmente haber jugado como profesional. No haber llegado a las Grandes Ligas es algo que quedó pendiente, pero pensando en frío, no veo el resultado, veo el camino. En esos tres años aprendí muchísimo, y eso es lo que más valoro. Esas fueron ‘mis Grandes Ligas. Aprendí a ver el béisbol de una forma que acá no se ve. Eso exige que uno mejore todos los días, al punto de competir con uno mismo. Y esa visión y ganas de tratar de mejorar hacen que uno sea como es. Hoy siento que puedo enseñar algo. Por eso estoy bien, siento que puedo aportar algo”.

DOLPHINS Y LA CAMISETA ARGENTINA
Ahora se viene el Sudamericano, un torneo que le ha sido propicio al equipo nacional. “Peleamos una plaza para los Panamericanos de Lima 2019. Es un objetivo muy grande para el béisbol argentino y hay que ser campeones”, resume.
Miguel asegura que las chances dependen sólo de Argentina: “Son del ciento por ciento si queremos, está en nosotros. El país que nos puede llegar a hacer fuerza es Brasil, pero ya le hemos ganado en sudamericanos anteriores. De los cinco anteriores que jugamos ganamos 4, y en dos le ganamos a Brasil en la final. Estamos positivos”.

-¿Qué te deja el béisbol?
-El valor de trabajar en equipo, de respeto al rival, de compañerismo, que uno no está solo, que siempre que se quiere lograr algo se puede apoyar en alguien. Y el sacrificarse para lograr un sueño y trabajar duro.

-¿Y qué esperás del béisbol ahora?
-El béisbol me da cosas todos los días. Cada entrenamiento, cada partido, me enseña y me da muchas cosas en lo personal y grupal, ¿qué más puedo esperar? Nada más, sólo disfrutar y estar con mis amigos de toda la vida. Y seguir estando en Dolphins, mi segunda casa.

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