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TENIS: Lo mejor de Roger Federer no se vio en la final de Melbourne

TENIS: Lo mejor de Roger Federer no se vio en la final de Melbourne

Por Fabián Sacarelli (*). Como ocurre con Messi o Cristiano, el mundo se deshace en elogios para Roger Federer, el suizo que se ha convertido en el libro del tenis y, a sus 36 años despeja hasta la mínima duda de que es el mejor tenista de la historia.

Es que si hasta su irrupción, allá por ¡2003! las discusiones de quién podía dominar el olimpo del tenis pasaban por si los resultados o el juego, el suizo ha sabido ganar ambos argumentos. Sus números son impresionantes: 20 Grand Slams, 94 títulos en el circuito, y casi todos los récords que alguien pueda imaginarse.

Hoy es difícil imaginar un deportista con mayor consenso que Roger en el mundo. Ni siquiera en el fútbol existe alguien tan inalcanzable para las discusiones de letrados y presuntuosos de saberlo todo.

Pero lo mejor de Roger está no sólo en su juego, sino en la línea con la que llevó toda su carrera. Veamos.

En sus comienzos, un rubio argentino solía amargarle la vida con el duelo de reveses dentro de la cancha. David Nalbandian llevó a tenerlo 0-5 en las estadísticas. Federer ya era número uno del mundo, disponía de millones de dólares en su cuenta bancaria y aún así trabajó para mejorar su revés. Y logró revertir esos números: 11-8.

Luego apareció Nadal, quien con el drive alto a su revés le planteó un nuevo acertijo. Tras un lapso sin jugar corrigió ese golpe y la posición en la cancha con su técnico, Iván Ljubicic, y volvió con todo para arrebatarle al español la final del Aus Open 2017 en cinco sets.

Roger Federer superó las generaciones de Pete Sampras y Andrés Agassi, del sacador Andy Roddick y el aguerrido Lleyton Hewitt, del talentoso Guga Kuerten, del implacable Novak Djokovic, y de su rival de siempre Rafael Nadal. Hoy, a los 36 está lidiando con Zverev, Cilic, y los más jovencitos, jugando como los dioses y deslumbrando a todos los amantes del tenis.

Pero además tiene familia, una Fundación muy activa, ocupaciones de sus esponsores, y entrena y se perfecciona como si no hubiese ganado nada.

Nadie pudo hacerlo antes. Por eso es el mejor de la historia, y no hay argumentos para discutir eso.

(*) Periodista. Especializado en tenis.
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