AUTISMO: Nico tiene autismo, se cansó del "no puede" y jugó al rugby

Roxana y Nelson son los papás de Nicolás. Disfrutan como todo padre o madre, la felicidad de estar con sus hijos, pero deben sortear las trabas sociales de reglas que nadie puso, pero todos parecen cumplir.  

Nico tiene autismo, al menos eso dice su certificado. Casi no habla, tiene grandes dificultades para comprender códigos sociales y “no puede” jugar a un deporte en grupo. “Pero la verdad es que nos cansamos de esto, de los no puede”, cuentan desde su Fundación, El Placer de Jugar.

“Los papás, luego de varias frustraciones, pensaron en hacer algunos cambios y entre todos armamos una nueva propuesta: ‘ir contra todo pronóstico’”. 

Con Pedro como acompañante y el apoyo de toda la comunidad del club Universitario, comenzó a jugar al rugby. Desde la Fundación El Placer de Jugar hicieron el nexo y el seguimiento, desde Club Universitario el apoyo necesario y “los compañeros pusieron la magia” para que todo fuera naturalmente posible.

“Comenzó a entrenar, rápidamente fue parte del grupo y ya participó del deporte. Entrena, espera turnos, participa de las actividades y del juego, siempre sostenido por su acompañante, aunque en algunas oportunidades por los mismos compañeros. Muchas veces se lo nota cansado, pero jamás se le cae la sonrisa”, resumen en su Fundación.

Hace unos días Nico jugó su primer partido: se preparó en su casa, esperó su turno para jugar, participó del juego, hizo un try, recibió un tacle y terminado el partido comió su hamburguesa en el tercer tiempo con sus compañeros del club y contrincantes. Fue simplemente un niño más.

Esta experiencia demuestra que tal vez sea hora de tener otra mirada, de romper más barreras, de ser más osados, o bien de dar más oportunidades. Será el momento de más padres audaces como Roxana y Nelson, será la hora de profesionales e instituciones capaces de dar muestras de cambio.

“Es nuestro deseo que haya muchos padres así, muchos más Pedros, muchos más clubes como la querida U, pero sobre todo muchos más niños felices como Nico”, concluyen en la Fundación El Placer de Jugar.


Volver a articulos de Calidad de Vida