CONDICIÓN ESPECTRO AUTISTA: Los beneficios del trabajo en piscina para chicos con CEA (por Lucas Dambolena, coordinador El Placer de Jugar)

Por Lucas Dambolena (*). Cada vez que los niños con Condición de Espectro Autista (CEA) entran a la piscina, se genera un momento en el cual todos comparten. Allí, realizando actividades compartidas, progresa la sociabilización en el grupo.

Ellos tienen contacto no sólo con el profesor, que es su primer vínculo, sino que cuando ingresan a la piscina todas las actividades son grupales, el juego les ayuda en el aspecto cognitivo y la sociabilización.

Debo aclarar que, si bien enseñamos las actividades de educación física, nuestro primer objetivo como Fundación es la sociabilización. Nos encargamos que practiquen y entrenen, pero antes que nada apuntamos a que puedan integrarse y desenvolverse con la mayor autonomía posible. 

Con esa premisa planificamos objetivos en un año. Dentro de ese año intentamos con natación que, más allá de competir, adquieran las habilidades las técnicas de natación. Eso con el tiempo genera tonicidad en el cuerpo y es un cambio que lo vamos viendo. También en el progreso de las técnicas, los estilos, en brazadas o en patadas. En algunos podemos hacer un estilo y en otros hasta los cuatro estilos. De ahí que veamos progresos en todos, en menor o mayor medida.

A los chicos les gusta las actividades y se arman algunas sociedades. Los niños, cuando juegan, desarrollan ciertos códigos que después los trasladan a otros momentos de su vida. Entre ellos se buscan, comparten. Eso, el aspecto social, les genera satisfacciones porque tienen con quien jugar.

Muchos padres nos lo cuentan y resaltan: la motivación que les genera encontrarse con sus compañeros. Tienen ciertas rutinas que demuestran que quieren venir, no quieren faltar, y no les gusta irse. Y nosotros lo vemos en la manera de expresarse. Podemos interpretarlo porque llevamos tiempo conociéndolos, y a partir de su sonrisa y ciertos movimientos nos dicen que están felices.

Verlos jugar en la pileta y llevar adelante las actividades nos da (a todo el equipo) una satisfacción muy grande. Abordamos todos los enfoques en la actividad física, y este plus que nos dan, de querer venir con nosotros, de no querer irse, nos hace sentir que estamos ayudando mucho en lo social.

Al término del año nos pone contentos que hayan aceptado lo que les enseñamos, que estén activos con este tipo de deporte. Pero sobre todo que hayan progresado en la sociabilización a partir de esos momentos compartidos con sus pares y profesores.

(*) Coordinador de la Fundación El Placer de Jugar; Acompañante Terapéutico y estudiante de Educación Física. 29 años.


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