LEANDRO “LELI” BAGNARELLI (piloto de motos): “Trabajo para luchar por el campeonato, es lo que me ha motivado siempre”

"Recuerda mirar hacia arriba a las estrellas y no hacia abajo a tus pies. Por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que se puede hacer y que puede salir bien. Es importante no rendirse". 

Las palabras pertenecen a Stephen Hawking, físico y divulgador científico, y parecen hechas a medida del piloto Leandro “Leli” Bagnarelli, un piloto cordobés de excepción que, en su mejor momento y siendo campeón reinante del Superbike Argentino (en la categoría 600 Súper Sport) en 2015, tuvo un accidente grave al año siguiente que terminó por definirlo. Uno de esos golpes que terminan por forjar el carácter. Pero así pasa con los deportistas de raza: se caen y se levantan.

Hoy, a los 23, recuperado y con la mente abierta, se ilusiona con las pistas y la adrenalina de la competencia. Proyecta correr en Brasil, pero tiene la mirada puesta más allá, en la categoría MotoAmérica (AMA), de Estados Unidos. Aquel susto quedó atrás, la recuperación también. Hoy, más maduro, más piloto, quiere dejar huellas más profundas en las pistas.

-Esa caída te frenó de golpe, ¿pero qué te dejó?
-Fue muy duro ese momento y ese proceso. Sí veía que tenía caídas similares, y considero que fue un error mío, por mi ansiedad, no vi mis límites. No tenía consciencia, no vivía el momento. Era un año para estar entre los tres mejores de Argentina, me faltaba pulir los detalles. A esa carrera no la iba a correr porque me venía cayendo muy duro, pero el dueño del equipo me insistía porque tenía muchos patrocinadores de Córdoba y querían verme. En la carrera, en la primera vuelta, me “la pego” en la curva 2 del Cabalén a una velocidad muy alta, unos 200 km por hora. Impacto con la cabeza; me tranquilicé, quedé tirado, y cuando me llevaron a boxes no podía mover las piernas, no las sentía. Mi familia lloraba y lo primero que le dije a mi viejo, llorando, era que no iba a correr más. Se me vinieron a la cabeza los momentos previos a la carrera, las caídas, muchos recuerdos negativos, las advertencias, se me vino encima todo. Sabía que estaba muy mal.


-Pero lograste recuperarte.
-Fue un proceso de recuperación muy difícil. El primer panorama era que no iba a volver a caminar. Que me iban a operar pero no iba a caminar. A los 15 días estaba el Gran Premio de las Américas, estaba inscripto, y pedía que me operen y vayamos a ver la carrera. No tenía idea de lo que me pasaba. Pero al día siguiente que me trasladan al hospital tuve como un movimiento en los dedos y eso me dio otro panorama. Estaba todo muy inflamado, pero eso me dio esperanzas de volver a caminar.  Con el pasar de los días pude mover las piernas, luego me operaron y vino un proceso de recuperación muy duro; pero tenía la fuerza mental. Sabía que si me recuperaba iba a volver a correr, lo tenía presente.

-¿Te mantuviste firme en esa idea?
-Considero que hubo un antes y un después, esa caída me hizo madurar mucho. Significó adaptarme a otro tipo de vida. Sabía lo que me podía llevar recuperarme. Me ayudó mucho empezar a trabajar con un profesional que sabe mucho, que conoce el ambiente de las motos y es experimentado: con René Zanatta. Él me enseñó hasta poner a punto la moto, a trabajar las suspensiones. Antes me subía a la moto y andaba, no sabía qué podía fallar.

-Fue tu guía en ese proceso.
-René siempre me insistió en que entrene con él, pero tiene un carácter muy fuerte, es muy directo y eso no me gustaba. Pero me fue a visitar al hospital, y fue muy emocionante. Me dijo “Leli, si tenés ganas de correr me voy a encarar de recuperarte y que vuelvas en las mejores condiciones a competir, pero primero quiero que el médico te habilite para volver a la pista”. Ahí decidimos retomar porque venía recuperándome. Hicimos una pretemporada tremenda en diciembre del 2017 y enero de 2018. La verdad es que conmigo se ha portado muy bien y me ha ayudado mucho.

-¿Cómo ves las cosas ahora?
- Tengo presente que Dios me dio una nueva oportunidad y hay que aprovecharla. Y seguir haciendo lo que me gusta, que es correr en motos. Saber que estaba trabajando con una persona experimentada me dio seguridad. Y aprendí a valorar el esfuerzo de mis viejos a diario, cómo se movían por mí, el interés que mostraron en ayudarme. Vi las cosas desde otro punto de vista, entonces empecé a acompañarlo, a ver los esponsores, a preocuparme yo, a madurar, a salir a la calle a tocar las puertas; y así como obtenía un no también lograba un sí. Cuando se es chico no se valora tanto el esfuerzo y la dedicación de la familia. Eso aprendí a valorarlo, y tanto en lo deportivo como en lo personal aprendí mucho.

ACOMPAÑAN A "LELI" BAGNARELLI AKRON MAQUINARIAS, ELECTRO PEARS, CÓRDOBA MOTOS, PINTURERÍA ARIEL, FERRETERÍA LUBRIFER, PASSAMONTE COMERCIAL, MAYORISTA CAREGLIO HNOS.

-¿Qué sueños te movilizan?
-Me gustaría mucho competir en Estados Unidos, en el Moto América; me encantaría. Sé que es difícil y demanda mucho, principalmente en lo económico. Siempre sueño en grande, me gustaría correr Moto GP, en Superbike aunque sea con wild card, me gustaría vivir lo del Mundial. Hoy apunto a lo que es Moto América, siempre fue mi sueño por más que en Europa hay campeonatos importantes. Y me encantaría representar al país. Estoy dispuesto a trabajarlo porque es un sueño. Nada es imposible, pero depende de muchos factores.

-Sin embargo hay resultados que te avalan.
-He tenido buenos momentos. Pude correr en Brasil, que fue mi debut internacional, tuve la posibilidad de representar a Argentina y a mi ciudad. Y gané en Brasil, gané en San Pablo, en Interlagos, gané en Curitiba bajo la lluvia, y a eso no me lo quita nadie. Y como trabajé para ganar estoy dispuesto a hacerlo nuevamente.

-¿Cómo te definirías como piloto?
-Lo único que pienso como piloto es entregar el ciento por ciento, dar lo mejor. Trato de motivarme día a día para entrenar. Sí me considero un piloto competitivo, y el hecho de saber que uno es competitivo te da la doble exigencia de prepararte y entrenarte para estar adelante. Es un punto importante considerarse capaz, y claro siempre quiero ir a ganar. Es bueno saber dónde uno está parado. Y agrega: “Quiero competir y ganar, no me gusta que me ganen. Sé que en la pista somos todos iguales y yo te voy a correr hasta abajo de la cama. Cuando fui a correr a Brasil me hice respetar; sabía que eran más rápidos que yo, que conocían la pista más que yo, y les gané. 

-¿Qué sigue ahora?
-Este año me gustaría competir en Brasil. Estuve en contacto estos días con un equipo y estoy esperando novedades de una nueva categoría. Sería Brasil y pelear por el campeonato, y seguiría superando mi nivel es hasta llegar a correr en Estados Unidos.

-Después del accidente, esto es un premio personal.
- Al límite ya lo pasé, ahora busco más. Posteriormente al accidente ir a ganar a Brasil, ser subcampeón argentino dos años consecutivos en una categoría muy talentosa como la Yamaha R3 Cup, demuestra que soy capaz de luchar y de ser campeón porque me esfuerzo mucho a diario. Trabajo para estar en el podio y luchar por el campeonato. Eso es lo que me ha motivado siempre.


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