PERFILES: "El Chango" Pérez, pilar de la historia del tenis cordobés

Por Fabián Sacarelli (*). Cuando el tenis del país aún no tenía carácter federal, el “Chango” Pérez  se convirtió en uno de los primeros embajadores de Córdoba en los torneos bonaerenses. Venció a los mejores y fue un verdadero símbolo del tenis cordobés con espíritu amateur. 

En 1995, hace nada menos que 25 años, me di el gusto de entrevistarlo. Me recibió en su casa (un santuario del tenis) y disfrute de la charla con unos de esos referentes que abrieron camino. Esta es aquella nota que fue publicada en La Voz del Interior, con algunos retoques, parece que hubiese sido ayer. Acá va:

"El tenis y Eduardo “Chango” Pérez tuvieron caminos paralelos desde muy temprano. Su padre, Francisco Lorenzo Pérez, tucumano, de clase media y empleado bancario, fue socio vitalicio del Córdoba Lawn Tenis. Allí conoció a su futuro esposa Emma Buonacucina, y en ese club del Parque Sarmiento creció su hijo Eduardo, el “changuito” que estaba esperando.

En ese clima familiar y de canchas de tenis, aquel pequeño progresó. Se destacó en los aislados torneos del interior del país, venciendo a los “porteños” que pocas veces incursionaban por las provincias.

No había circuitos ni una rigurosa preparación atlética de parte delos jugadores. Sí en cambio un enorme placer en jugar al tenis, un gran espíritu amateur y una excelente camaradería en los clubes sociales.

Fue por invitación del Club River Plate que desembarcó en Buenos Aires y lo representó en los Interclubes. Como no tenía continuidad en los campeonatos bonaerenses, nunca figuró en el ranking argentino; pero la Asociación Argentina de Tenis (AAT) siempre tuvo un lugar para una “mención especial” debajo de cada ranking publicado para el cordobés que se ganó un lugar en la historia del tenis antes de Vilas.

Nunca en el Ranking
“Había unos 10 campeonatos de Primera División al año en Buenos Aires, por entonces los únicos que contaban para el ranking argentino. Como se jugaban cuatro fines de semana consecutivos, el jugador del interior del país no iba. No podíamos ir todos los fines de semana del año. Por eso nunca figuré en el ranking argentino”, recordó “el Chango”.

Convocatoria tardía
“En el ’55, cuando tenía 18 años, había visto en el diario la partida de una delegación de argentinos para jugar el Sudamericano de Chile, justo para la Revolución. Iban jugadores que nunca me habían ganado. Me decía: ‘¡cómo me cag… estos de Buenos Aires. Mandan a fulano y mengano que nunca me ganaron’. Por los líos recibí el día 26 una carta con fecha del 14 (la Revolución fue el 16) en la que me citaban para viajar”, se lamentó.

Sin Copa Davis
“La Asociación me citó para jugar la selección de la Copa Davis en el ’67. Tenían que designar dos jugadores de cuatro, y me invitaban a presentarme a las órdenes del capitán del equipo, Oscar Furlong. Fui a Buenos Aires, pero la selección no se hizo porque Furlong no apareció en los tres días. Pegué la vuelta peleado con él porque le dije que era una falta de respeto. Por supuesto me dejaron afuera”.

Duelos contra europeos
“Para nosotros era una satisfacción poder jugar contra los europeos. En Córdoba me tocó jugar un doble con (Marcelo) Pacheco (recientemente fallecido), contra el australiano John Newcombe y el chileno Patricio Cornejo. Por supuesto nos ganaban. No teníamos la competencia para aspirar a hacerles partido. En mi carrera también enfrenté al español Manuel Santana y a peruano Alejandro Olmedo, ambos campeones de Wimbledon”.

Contra el Gran Guillermo
“Alcancé a jugar contra Vilas cuando yo ya estaba por dejar, en el ’72, en un Argentino por equipos. Era un mocoso, tenía 16 años y yo lo conocía desde que era un pibe. En un principio iba a jugar el doble con (Marcelo) Pacheco pero me mandaron ‘al muere’ como Single 1. Les dije que no tenía chances, y ¡menos al mejor de cinco sets! como se jugaba antes. Acepté ‘poner el pecho’  y me encontré con un tenis totalmente distinto al que practiqué siempre, con mucho topspin, muy rápido. En el primer set Vilas me dio un pesto que me daban ganas de salir disparando. Creo que duró 10 minutos, una cosa espantosa de este mocoso. Decidí jugarle la pelota blanda al medio y no irme a la red. Así, con un juego malísimo, le gané el segundo y el tercer set. En el cuarto me agarró un calambre y no me moví más. En un descanso le dije cargándolo: ‘si no te gané hoy, no te gano más’. Pero le gané, a mejor de tres (sets) le gané”.

Entre los veteranos
“Mi última representación por el país fue en Berlín (Alemania) ’86. Cuando llegamos al club, saludamos y nos miraron sin contestar. Al día siguiente, por el campeonato, (Oscar) Escribano y yo le ganamos el doble a Estados Unidos –la mejor pareja del torneo- a tribuna llena. Al día siguiente, cuando entramos al mismo salón, de todas las mesas nos gritaban: ‘argentinien, very well, very well’”.

Inés, un fenómeno
“La he visto de chiquita y ha hecho un sacrificio enorme. Si no hubiese tenido esos inconvenientes, Inés, sin dudas, tendría que estar entre las 10 mejores jugadoras del mundo. Para mí, Inés Gorrochategui es un fenómeno”. (N.de R.: "El Chango también disfrutaba del tenis de Marcelo Ingaramo y de Clarisa Fernández, y sin conocerlo, llamó a la casa de David Nalbandian para felicitarlo, cuando ganó el US Open Junior en 1996).

UN CLUB EXCLUSIVO

“En 1979 fui designado socio del Club Internacional del Lawn Tenis. Es un club que no tiene sede en ninguna parte del mundo, pero existe en todos los países. Los miembros se identifican con una corbata a rayas”, cuenta.

En la carta en la que le comunicaron su nominación dice: “usted ha sido nombrado socio por su actuación en el tenis argentino. En tal oportunidad le será entregada la tradicional corbata del club”.

Este selecto círculo comenzó en Argentina en 1948 y Eduardo Pérez fue el socio 28 y el primero del interior del país. A partir de esa fecha fueron nombrados Billoch Caride, Ricardo Cano, Oscar Furlong, Julián Ganzábal, Enrique Morea y José Luis Clerc entre otras figuras que hicieron historia en el tenis argentino. En otros países son miembros Jean Borotra (uno de los famosos Mosqueteros franceses), los checos Jean Kodes y Jaroslav Drovny, el italiano Nicola Pietrángeli, y los españoles Manuel Santana y José Arrilla, por citar algunos.

Cada candidato es presentado por dos miembros de la comisión directiva. Esta, compuesta por 11 personas, da su voto. Una bolilla negra anula cinco votos a favor, es decir que dos negras descartan al postulante.

Entre las exigencias para ingresar al club, el postulante tiene que haber representado al país y haber mantenido una conducta deportiva ejemplar dentro y fuera de la cancha.

“La corbata no se usa mucho en Argentina, y no me la pongo jamás porque me van a decir ‘fanfarrón’. Pero en Europa te ven con ella y te reconocen en cualquier club como si fueras una personalidad del tenis”, destacó.

FICHA PERSONAL

Nombre: Eduardo Francisco Pérez.
Apodo: “Chango”.
Lugar y fecha de nacimiento: Córdoba, octubre de 1937.
Familia: Casado con Ester (falleció en 2017), tuvo tres hijos, María Gabriela, Eduardo Francisco y Horacio.
Club: Córdoba Lawn Tenis.
Trayectoria: Número uno de Córdoba a los 16 años. Alternó con la competencia en Buenos Aires, donde conquistó dos años el Interclubes jugando para River Plate (1964, 1967). Estos viajes le obligaron a resignar el número uno local algunos años. Jugó y derrotó a los mejores tenistas del país. Su mejor año fue en 1967 cuando en diferentes torneos venció a rivales como Ganzábal, Morea y Escribano, y lo nominaron para integrar el equipo argentino en el Sudamericano. En 1973 se retiró de la competencia mayor. En 1986 representó a Argentina en el Mundial de Veteranos de Berlín. Fue uno de los pocos jugadores argentinos que representó al país en las tres etapas de su carrera: como menor, como jugador de Primera y como Senior.

(*) Periodista especializado en tenis. Director de Talento Sports y SportHD.News.

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