EL CASO MESSI: Una resolución de conflicto que pone a Lío por sobre la dirigencia del Barcelona

Por Fabián Sacarelli (*). Las palabras de Lío Messi explicando las razones de la "novela" de su salida arrojaron finalmente la luz que necesitaba este caso para exponer quién es quién en los protagónicos. Por un lado el mejor jugador de todos los tiempos del club blaugrana, y por el otro un presidente y una comisión directiva aferrada a un contrato para no hundirse con el Titanic. En el medio, los fanáticos amantes del club y de su jugador emblema de todos los tiempos.


Finalmente Lío Messi decidió quedarse en contra de su voluntad, obligado por la amenaza de un juicio. El "10" decidió evitar el paso por los tribunales enfrentando a su club de siempre, y quedarse al menos hasta la finalización del contrato, en junio de 2021.

Sea por las razones que sea, exista o no una cláusula de los 700 millones de euros, lo cierto es que el jugador argentino permanece en un club de manera forzada, arrastrando algunas temporadas de malestar, aparentemente sin un equipo competitivo que lo acompañe en sus ambiciones y claramente en la vereda de enfrente de la Comisión Directiva.

La CD se aprovechó de su negativa a enfrentar en los tribunales a su club de siempre, en una evidente falta de grandeza. No les importaba retenerlo, si hubiesen podido cambiarlo por los millones que necesitan para recuperar el club que pasa apremios económicos. El objetivo es que no se fuera sin llenar las arcas. 

De haber tenido grandeza dirigencial, podrían haber acordado su salida a cambio de un beneficio económico sí, pero sin frustrar sus objetivos personales de alguien que fue el artífice principal en su ascenso a la cúspide del fútbol mundial en los últimos 20 años. Es que si el club está por encima de los jugadores, y uno no quiere estar en un club y vestir los colores, no debería estar. Simplemente eso, sin poner en la balanza todo lo que el rosarino le dio al club, siendo parte de la mejor de todas sus épocas y habiendo todos los récords deportivos. 

Porque ahora el DT holandés Ronald Koeman tiene un jugador al que debe poner sí o sí en cancha por su calidad de juego y su nombre, pero que no está a gusto ni motivado con el proyecto.

Con una soberbia inesperada, y la ya dicha falta de grandeza, la CD no sólo demostró que el Barcelona depende de Messi, de su imagen, de lo que genera, de sus goles, sino que como club, no tiene aspiraciones importantes sin él en cancha. O al menos eso dejan traslucir.

El propio ex presidente Joan Gaspart habló de la dignidad de respetar los contratos. Es cierto, hay que respetarlos. Hay una apuesta a la legalidad, pero no hay grandeza. Lo único que hicieron fue reconocer que sin él, hoy por hoy no hay Barcelona competitivo. Sin Messi, Barcelona no es Barcelona.

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