ESTUDIOS Y DEPORTES: Dos aspectos del desarrollo personal y deportivo que hacen sinergia

Fabián Sacarelli (*). Los primeros pasos en cualquier deporte de alto rendimiento, cuando se alcanza un determinado nivel de competencia y buenos resultados, casi siempre plantea un dilema: ¿hasta cuándo estudiar? Muchos, augurando un buen futuro en el deporte, se anticipan por años a esa decisión confiados en que el éxito en el deporte está asegurado y con ello el sostén económico y el futuro.

En esta nota hay un panorama para aquellos que deben resolver ese dilema.

Hoy existe la certeza (salvo las excepciones de la regla) que al llegar a los primeros planos, la carencia de estudios y formación no permite el desarrollo máximo del potencial deportivo, tanto para la “comprensión” táctica del juego, como en la adaptación a la nueva realidad que muchas veces la fama, el éxito y el dinero imponen.

Existen numerosos estudios dentro de la psicología deportiva, que analizan las diferencias existentes entre poblaciones de deportistas que estudian, de poblaciones de deportistas que no estudian. La mayoría de los resultados, si bien nunca son generalizables, son de suma utilidad para potenciar las habilidades de los atletas.

Por otra parte, existen diferentes referentes que abren la incógnita en relación a los beneficios de la estimulación intelectual de los deportistas. Cuba exige que sus deportistas tengan calificaciones satisfactorias en sus estudios y, por otro lado, entrenadores en otros países hacen que sus deportistas dejen sus estudios a edades tempranas, a los fines de entrenar en doble o triple turno, privilegiando la formación física por sobre la intelectual. De ambas maneras se han obtenido resultados deportivos exitosos.

Estimulación intelectual
Para Claudio Vasalo, psicólogo deportivo, algunos de los beneficios que la estimulación intelectual da a los deportistas, más allá de su desarrollo intelectual, tiene que ver con que incorpora el relativismo. “El deportista empieza a pensar en términos menos absolutos, y a entender la realidad de manera diversa. Es el momento en el que con ganar muchas veces no alcanza, y a veces, aunque se pierda se está bien. Los parámetros pasan a estar más en relación a sí mismo y a su desarrollo, y desde ese punto, se flexibiliza la lectura de las situaciones deportivas”.

Vasalo afirma que también favorece el período de rehabilitación de lesiones, puesto que el deportista tiene en qué ocupar su tiempo y donde orientar su atención más allá de la actividad deportiva; se relaciona de mejor manera con entrenadores y compañeros; y además facilita el desarrollo del pensamiento táctico. “La estimulación intelectual contribuye a desarrollar la capacidad de abstracción, lo cual tiene directa relación con la planificación y estrategia deportiva”, agrega.

Para el ex basquetbolista, entrenador y actual Subsecretario de Deporte y Recreación de la Municipalidad de Córdoba, el "estudiar tiene una relación directa con las posibilidades en el futuro del deportista, en el campo laboral. Pero en el momento de las prácticas deportivas, el conocimiento le brinda herramientas para tener una mejor lectura de la práctica deportiva, y eso se traslada a la vida cotidiana, con una influencia directa en el desarrollo del pensamiento táctico, para el deporte y la vida. Por eso es tan importante que los deportistas estudien".

En este punto coincide la psicóloga Marcela Jiménez: “quien ha alcanzado un nivel de capacitación escolar, de estudio, le será más fácil asimilar y comprender las distintas variantes de técnica, tácticas y estrategias que se planteen en los entrenamientos deportivos”.

Comprender el rol
Uno de los factores interesantes, es que el estudio favorece la comprensión del rol del deportista dentro del entorno deportivo, en el que interactúan con prensa, dirigentes, esponsores e hinchas.

Según Gustavo Luza, ex tenista y entrenador, que ha trabajado con tenistas juveniles, el estudio le permite al deportista “evaluar de una manera más realista quién es, qué consigue y ser más consciente del momento que está pasando”.

La afirmación del ex capitán de Copa Davis fortalece la idea de que el jugador toma noción del lugar que ocupa el triunfo en su carrera deportiva, no lo sobrevalora y por lo tanto no se enceguece con la fama. El otro efecto es que acepta su relación con los demás actores del entorno, que son parte de su carrera, e inciden en su imagen y negocio.

Por otra parte, el deporte y el estudio exigen y desarrollan cualidades como la disciplina, fijación de metas, concentración, atención y motivación. Según Jiménez, “en el deporte y en el estudio influye la aptitud y la actitud. El deportista con mayor educación será más perseverante en la actividad deportiva, logrará la adquisición de hábitos, cumplirá con metas fijadas, buscará desafíos, será responsable de sus acciones, podrá evaluar su progreso, aplicará su capacidad de concentración, y todos estos factores podrá trasladarlos a la actividad deportiva”.

Por su parte, Patricia Aloé de Beltrami, psicopedagoga, exdocente y madre de dos deportistas de alto rendimiento, destaca la capacidad de los chicos deportistas de volver a intentar luego del fracaso: “uno podría pensar qué complicada que es la vida para los chicos o chicas que eligen el alto rendimiento, pero ellos, porque son como son, tienen la virtud de disfrutar lo que hacen y si algo sale mal, están esperando otra oportunidad”.

Para un deportista, estudiar acarrea beneficios durante la fase competitiva, además de asegurar un piso cultural que los integra a la sociedad, y la influencia en sus modos de pensar la realidad. Pero también brinda una óptica diferente del futuro cuando se acerca la hora de dejar los vestuarios.

La otra mirada
Así como el estudio incide en el deportista, también se produce la relación inversa. Los chicos adquieren en el deporte competitivo hábitos, disciplina, capacidad de concentración y de resolución, que después aplican en el colegio. Por no es extraño ver a deportistas de alto rendimiento que tienen buenas notas a nivel escolar.

Patricia Aloé de Beltrami, exvicedirectora de un colegio, rescata el rol del deporte en la educación formal: “El deporte en un aspecto muy importante de la educación, por las actitudes que contribuye a formar en los chicos, entre otras la vida sana, el juego limpio, la camaradería, el sentimiento de equipo y la competencia como autosuperación”.

La psicopedagoga resalta que cuando un adolescente practica un deporte de alta competencia, que le requiere muchas horas de entrenamiento, y asiste a la escuela, necesitan de algunos recursos que puedan ayudar: “una adecuada planificación del tiempo diario, que le permita compatibilizar entrenamiento y estudio. Los padres deben propiciar el compromiso entre el chico y el entrenador y la escuela; ninguna institución quiere obstaculizar el crecimiento de un deportista”.

Así se refiere al uso de licencias deportivas que otorga la legislación escolar para la representación en torneos nacionales, como internacionales.

Por su parte, Marina Leonor Morales, licenciada en educación, ve el deporte y la educación física como parte del perfeccionamiento del cuerpo y de lo espiritual, y recomienda que “si practican bien el deporte, hay que dejarlos. Ponen esfuerzo y los motiva”.

Sobre los efectos que tiene en los alumnos, la práctica de un deporte competitivo, Morales destaca: “los chicos están más atentos en el trabajo individual en clase. Van perfeccionando la atención. Lo que practican en una cancha lo trasladan a la actividad escolar. Son más meticulosos, observadores, ordenados, y más concentrados en las consignas. El deporte da una disciplina rigurosa, y ponen esa pasión que da la competencia”.

Aunque menciona que el deporte no es un factor determinante en la superación en el rendimiento escolar, destaca que ve con rapidez las probables soluciones: “algunos resuelven mejor las consignas de clase, y si bien no pasa con todos, sí los ayuda más. Sobretodo en las situaciones cotidianas del aula, se presenta un inconveniente y ven las probables soluciones”.

A esto agrega el hábito de moverse bajo valores, y convivencia dentro de las normas. Y aclara: “hay que buscar que, aun compitiendo, el chico siga estudiando. Es un complemento del desarrollo deportivo”.

LOS APORTES

1-Permite que un deportista incorpore conocimientos de ámbitos diversos, lo que configura un plano real mayor. Esto evita que el deporte sea la única actividad, y así elimina el agotamiento emocional que causa una realidad a todo o nada.

2-Desarrolla la abstracción y el pensamiento táctico.

3-Acepta la modificación de gestos técnicos. Se vuelve flexible a los cambios.

4-El período fuera de competencia por lesiones es menos traumático.

5-Las relaciones con entrenadores y compañeros de equipo son más directas y tienen más proyección en el tiempo.

6-Incorpora mejor el rol que juegan en su vida agentes externos, como prensa, dirigentes, esponsores, etc.

7-Los conocimientos se fijan mejor mientras se duerme, y realizar ejercicio ayuda a descansar mejor y por completo. indirectamente hacer ejercicio ayuda a retener los conceptos y las ideas aprendidos durante el día.

8-Cuando se hace ejercicio se producen endorfinas que crean una sensación de relajación en la mente, que hace que concentrase y centrarse en el estudio resulte más sencillo. Además, si añadimos a la ecuación un ejercicio que requiera pensar tácticas, estrategias e implique coordinación; el funcionamiento del cerebro será mucho más efectivo y notablemente superior.

9-El ejercicio es ideal para vitalizar el cuerpo y llenarlo de energía. Durante la realización del entrenamiento el cuerpo genera endorfinas que son las hormonas encargadas de hacerlo sentir más enérgicos después del ejercicio.

10-Hacer ejercicio ayuda a mejorar la memoria. ¿Hay algo más estimulante para un alumno de que mejorar la memoria? Posiblemente no. 

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