La psicología del deporte vs. el coaching deportivo, la nueva discusión sobre el tapete

Desde la irrupción del coaching en el deporte, se ha abierto una discusión más que importante entre los profesionales de la psicología del deporte y los "nuevos coaches" involucrados con deportistas, la función de cada uno y la validez de los conocimientos adquiridos.

Para tratar de delimitar sus espacios, la Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA) publicó un artículo en su sitio psicodeportes.com, tendiente a aclarar algunos aspectos. 

Sin tomar partido por uno u otro (creemos que el coaching llego para quedarse), lo reproducimos para que sirva para la evaluación de cada uno. Esto reza ese artículo:

"La psicología del deporte es la rama de la psicología que estudia los procesos psíquicos y la conducta del hombre durante la actividad deportiva. Esta ciencia aplicada busca conocer y optimizar las condiciones internas del deportista para lograr la expresión del potencial físico, técnico, táctico y mental adquirido en el proceso de preparación.

En muchos de estos ámbitos existen otras personas (no psicólogos) que llevan a cabo algunas de estas funciones cuya naturaleza y origen se encuentra dentro de la Psicología. Este es el caso del coaching, el cual se considera como un campo de intervención profesional para los psicólogos, actualmente en crecimiento y desarrollo, en el que debe demostrar su prestigio y compromiso con la sociedad. 

A grandes rasgos, el coaching consiste en entrenar a una persona o grupo de ellas a través de conversaciones eficaces e intencionadas para movilizarla de manera exitosa hacia sus metas u objetivos. En dichas conversaciones, el coach (persona que está formada aplica el coaching, cabría preguntarse el dónde, cuándo y por quién) utiliza una metodología basada en preguntas que ayudan al coachee -cliente- a explorar sus propias creencias, valores, fortalezas y limitaciones, sin dar soluciones, opiniones ni consejos. Fruto de esta exploración y autodescubrimiento, el coachee es capaz de tomar determinadas decisiones y de comprometerse en un proceso de cambio y de aprendizaje.

Algunos desconsideran ciertas escuelas psicológicas porque éstas miran hacia el pasado y aquél hacia el futuro. Vale aclarar que existen algunas escuelas psicológicas que indagan en el pasado del cliente, pero siempre con la idea de un futuro mejor. Aunque obvian considerar lo trascendente que es la mirada psicológica de la ciencia hacia y por el hombre, más allá de la diversidad técnica, pudiendo concluir que es una mirada la del psicólogo (formado profesionalmente en ámbitos universitarios) más amplia y pluralista, y no recortada como la del coaching.

La Psicología científica centrada en optimizar el funcionamiento presente y futuro de las personas, los grupos y las organizaciones, trata de detectar las necesidades existentes, comprender y evaluar los comportamientos habituales, aplicar estrategias eficaces para provocar cambios significativos y estables. El objetivo es enriquecer, optimizar, desarrollar
herramientas útiles para un funcionamiento mejor en cualquier área: laboral, social, personal, salud, ocio. 

No basta con un par de cursos y cuatro recetas de juegos divertidos, sino una formación sólida, horas de práctica en la dirección correcta y el rigor y la ética que deben caracterizar a un buen profesional. Entre otros aspectos, cuando se trabaja para ayudar a otra persona se debe asumir una responsabilidad. No basta con conseguir un impacto inmediato. Pero, puede ocurrir que unos días después, cuando afronta la realidad, el coachee (cliente) se da cuenta de lo lejano y ficticio de dicho sueño, y la euforia se transforma en frustración y profundo desánimo; a veces, en culpabilidad por no ser capaz y una fuerte depresión. El «coach» ni se entera de esta segunda parte. ¿Quién asume la responsabilidad?

Respecto a sus fundamentos, metodologías y habilidades que se emplean, se puede concluir que los principios básicos del coaching derivan principalmente de la Psicología.

Para la aplicación del coaching, el psicólogo posee muchas de las habilidades que se aplican en el mismo, por lo que se coloca en un lugar privilegiado para desarrollar niveles de máxima calidad, aunque se requiere una formación específica para aprender sus fundamentos, fases y acciones concretas.

A modo de conclusión, el psicólogo es un profesional por su reconocimiento legal como profesión y no por la aplicación del coaching, ya que la profesión de coach no existe como tal. Y el aprendizaje de algunos principios y habilidades que se utilizan en el coaching pueden considerarse como habilidad directiva, por lo que se le considera una estrategia de intervención psicológica, aunque el psicólogo requiere una formación específica para su aplicación experta.

También hay que tener presente que no existe la profesión legal de coach, en el que el empleo de algunas de las habilidades que se utilizan en coaching puede ser utilizado como estilo de liderazgo. Y la que incluye estudiar, comprender, evaluar y modificar el comportamiento humano es la Psicología. Otra cosa es que el Coaching sea un campo profesional exclusivo de los psicólogos. No lo es. Los psicólogos tienen una ventaja, pero otros profesionales pueden ponerse al día y aprender la Psicología del Coaching. El Coaching es un campo abierto, pero por mucho que se quiera negar o disfrazar, el conocimiento científico de la Psicología es su pilar.

En síntesis, el ámbito deportivo parece temer a veces la palabra Psicología y allí es donde el coaching parece arremeter. Sin embargo trabajos eficaces en varios deportes, deportistas y entrenadores avalan la especialidad.

A no confundir ni confundirse, el coaching es solo el diez por ciento de lo que puede realizar un psicólogo deportivo, que además contiene, evalúa con test específicos, asesora y atiende individualmente, intervenciones que el coach tiene vedadas por ley.

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