SILVIA PREVIGLIANO: "Le ponés espíritu, cabeza, actitud, lo que haga falta para que salga bien" (Campeona Mundial Sub 21 de Hockey)

Hay deportistas que se ganan su lugar en la historia con su talento, pero además abren caminos. Son aquellos que no sólo generan los espacios competitivos, también forjan el prestigio, que exigen nivel a los que vienen de abajo y obligan a mejorar las estructuras con su esfuerzo. Tienen un alto nivel pero además son comprometidos y arman el contexto para que lo que venga sea aún mejor.

El 18 de septiembre de 1993 el seleccionado junior de hockey femenino derrotó a Australia en la final de la Copa Mundial Sub 21 en Terrassa (España) y se quedó con el oro que marcó el inicio de una nueva era en la disciplina nacional. Fue el primer gran hito de Argentina en el marco internacional. Y varias de esas juveniles, entre las que estuvo la cordobesa Silvia Previgliano, fundarían unos pocos años después lo que serían las Leonas.

Los inicios
“Empecé de muy chiquita. A los 5 años me inicié en el hockey en el Córdoba Athletic. Vivía cerca, y en 1988 debute en Primera con 15 años. Después el tiempo paso rápido. En el ‘93 me llamaron para ser parte del proceso que buscaba la clasificación a los Juegos Olímpicos y el Mundial, y para jugar el Mundial Sub 21. Fui al mundial junior en Terrassa, en España, y ganamos”, recuerda Silvia Previgliano, quien recibió el Premio TALENTO 2019, hace pocos días, en La Noche de los Deportistas.

En esos tiempos los entrenamientos no contemplaban a las jugadoras del interior. “Iba y volvía mucho en colectivo a Buenos Aires, así que tuve que decidir si quedarme a vivir allá o volver. Me volví a Córdoba, pero conseguí la ciudadanía italiana y me fui a jugar a Catania cuatro años. Eso fue en 2000, y jugué para el seleccionado italiano. En 2004 volví a Córdoba y continue jugando unos años acá”.

Hace dos años dejó de competir y hoy aporta su experiencia como ayudante del plantel en Intermedia. “Sigo vinculada al deporte que es mi pasión. Soy docente (maestra de lenguas) y me gusta esta relación con las chicas”.

Su pasión por el hockey tuvo su génesis en la vida de club. Si bien también estudiaba inglés y piano, “todos los días de la semana estaba en el club, con un grupo relindo. Ibamos al gimnasio y siempre estábamos ahí, mucha vida de club”

Para Previgliano, su nivel fue una consecuencia, y no un objetivo. “Nunca jugué para estar en el seleccionado, sí aspiraba a estar, llegué por todo el esfuerzo que le puse. Pero lo que me hacía feliz era jugar, no importa dónde. Uno siempre tiene que poner lo mejor para que le salga bien y que sea feliz en lo que hace. Todos tienen como objetivo llegar a las Leonas, pero si vos jugas bien, sos feliz, lo otro va a llegar solo. Por ahí nos presionamos antes de tiempo, y lo que realmente se debe buscar es ser feliz jugando”, explica.

Si bien no se llega a un seleccionado y a ser campeona del mundo por casualidad, Silvia considera que “no es que me haya esforzado un montón, pero es una manera de vida. Hacés tu profesión de la mejor manera, le pones espíritu, cabeza, actitud, lo que haga falta para que salga bien en todos los ámbitos de la vida. Eso es lo que uno tiene que ponerle. No me prohibía de nada, pero el esfuerzo es la forma de encarar la vida y de ponerle pasión. La diferencia estuvo en el entrenamiento, en las ganas que le pongía. Yo entrenaba todos los días, me encantaba jugar, y le ponía pasión”.

-Y fuiste campeona del mundo.
-Es una alegría inmensa, estoy muy contenta. Por ahí no lo dimensioné en el momento y ahora pensándolo retrospectivamente digo “que bueno que fue”. Me gustaría que muchos chicos lo logren. 

Pese a ser campeona mundial, Silvia Previgliano no sintió que eso le cambiara sus objetivos. “Es un deporte en equipo, tenemos que resaltarlo, nadie hace nada solo. Es el equipo lo que hace que uno pueda ser parte y tengas esa posibilidad. El equipo funcionó bien en ese momento para llegar al título, y tuvimos la viveza de poner lo mejor en ese momento. ‘Lo poco que hacemos, lo hagamos bien’, nos decíamos, desde la posición que te tocara”.

Para ella, “haber sido parte de un seleccionado argentino es lo más lindo que me pasó, y haber llegado al triunfo no me voy a olvidar nunca. Pero hay momentos que sumaron para eso. No hay que olvidarse de las raíces, de donde empecé. Eso hace al todo”.

SILVIA PREVIGLIANO, EN SÍNTESIS

-Debutó en la Primera del Córdoba Athletic en 1988, a la edad de 15 años. Logró tres campeonatos con el equipo inglés.
-Se sumó a la selección argentina en 1992, y en 1993 se subió a lo más alto del podio del planeta hockey en el Mundial Sub 21 de Terrassa, España.
-Fue parte de la selección de Italia de 2000 al 2004
-En 2002 levantó la Copa Italia con el Cus Catania
-Fue campeona consecutiva con el Jockey CC desde 2004 a 2009
-En 2005 se consagró en el Campeonato Argentino de Damas Mayores
-Su retiro fue apenas hace dos años, en 2017, y el hockey cordobés la extraña



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