PEP ABAD PANISELLO: La pasión catalana sembrada como peña en las sierras cordobesas

Por Fabián Sacarelli (*). Si uno quiere sentir los latidos de Barcelona debe emocionarse mirando el frente de la Sagrada Familia, degustar despacio el paseo de La Rambla, viajar en el tiempo por el barrio Gótico, sentir vibrar el Camp Nou por los goles de Messi -aún con el estadio vacío- y saborear una paella a la orilla del mar con Pep y Liliana.

Josep Antoni Abad Panisello es catalán, tiene 67 años, y en sus venas corre el sentimiento por su tierra natal con la misma fuerza que golpean las olas en las costas de Barcelona. Pep es un tipo afable y transparente, devoto de Messi, y su pasión explota en verborragia con todo lo que pueda recordarle mínimamente a Cataluña.

“Me emocioné al ver la Senyera (la bandera catalana) por primera vez en el Camp Nou, ahí surgió mi pasión. Cataluña para mí…”, hace una pausa, piensa. Y sigue: “estoy orgulloso de ser catalán y tengo un gran sentimiento por Cataluña, y el Barsa para mí es lo mismo, un sentimiento, es un hobby, una locura. Pero esa pasión tiene 160 mil socios y 1.300 peñas en todo el mundo”.

Claro que, desde que conoció a Liliana, una cordobesa que hoy comparte su vida y lo enriquece diariamente, su corazón le ha abierto un espacio a Córdoba, Argentina.

“Conozco Córdoba gracias a mi esposa que es cordobesa, y ahora que estamos jubilados, vivimos seis meses en Barcelona y seis meses en Córdoba. Es una ciudad excelente a nivel de naturaleza, con sus lagos y montañas. Me resulta una ciudad muy cómoda, con la capacidad, el talento y la sociabilidad que tienen los cordobeses”, define.

Por esto, Pep, químico con una diplomatura en marketing, abrió hace tres años una sucursal del corazón con forma de Peña: la Penya Barcelonista de Córdoba, que hoy es la segunda más grande de Sudamérica, y con 300 socios que siguen cada gambeta de Messi con la camiseta blaugrana. “El Barcelona es más que un club, es un sentimiento y una posibilidad para mostrar a Cataluña. Somos Cataluña”, se sincera.

Impulsado por su pasión por el Barsa, la Penya Barcelonista de Córdoba ha tenido un crecimiento inesperado. “Quiero ser una especie embajador, que en principio estoy consiguiéndolo al poner mi pie en Córdoba –asegura-. De momento somos 300 socios y estamos creciendo”.

Y agrega. “La marca Barsa sigue la pasión deportiva, pero también está la gestión comercial, de expansión de la marca Barsa. En esto hay muchas peñas en el mundo que la saben explotar a través de Fundaciones. Hay mucho por hacer en esto”.

En 2018 y 2019 ha logrado concretar una serie de acciones que ha sumado adeptos, incluyendo una carrera pedestre, reuniones sociales y vínculos con otras peñas barcelonistas de Sudamérica. Y tiene un sueño claro: “Me encantaría que fuera Messi a Córdoba, sería un honor. Para mi Messi es Dios”.

Y en eso está, ha empezado a mostrarle a Córdoba que la Penya Barcelonista de Córdoba es un pedazo de Cataluña metido en el centro de Argentina. Así que tal vez no haga falta irse a Barcelona para sentir sus latidos. Sentate un día a tomar un café con Pep y déjalo hablar. Te llevará de paseo por La Rambla y el barrio Gótico, y si tenés suerte, tal vez te haga emocionarte con la descripción que haga de la Sagrada Familia del mismísimo Gaudí.

(*) Comunicador Social. Director de Talento Sports, empresa dedicada al Marketing Comunicacional con especialidad en deportes.


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