MARKETING Y COMUNICACIÓN: Cuándo elevarse para ver un emprendimiento creciente

A menos que haya una enorme inversión inicial, generalmente los emprendimientos deportivos crecen por la dedicación y compromiso de su mentor. Un especialista en una actividad (profesor de un deporte, el dueño de un pequeño complejo deportivo, o hasta el joven dirigente de una Asociación) que descubre una necesidad y trabaja durante un largo tiempo para desarrollarla.


Así, a medida que crece, debe desentenderse de  algunas funciones para mantener su enfoque en lo que mejor hace: las cuestiones técnicas de su emprendimiento. Sin embargo, es inevitable que, ya sea por sus preferencias, desconocimiento, o falta de tiempo, descuide aspectos vinculados a la promoción y desarrollo.

Un profesor de golf o hockey que gana prestigio por su capacidad de enseñanza, o un encargado de un club que organiza buenos torneos de tenis, debe quedarse justamente en esa trinchera, donde tiene su fortaleza. Pero, ¿qué ocurre con los otros aspectos? Es necesario delegar sin perder el control general del negocio. Deben salir de la función específica que le dio origen al emprendimiento (el árbol), para ver el todo (bosque).

En Córdoba hay muy buenos organizadores de torneos que aún limitan la captación de participantes a partir de la agenda de su teléfono celular (ojalá nunca lo pierdan) y las llamadas personales a cada uno de los jugadores para comprometerlos a participar. 

¿Podría ser un mejor torneo si hiciera público su programa de partidos? ¿Si exhibiese un ranking ordenado y estéticamente diseñado? ¿Si anticipase la información con la debida antelación y lograra un sistema de inscripción sistematizado y descentralizado? Claro que sí. El resultado sería el posicionamiento (la palabra clave) a mediano plazo que haría que el torneo se gane un lugar en la agenda anual de los jugadores.

A niveles federativos suele ser más complicado: muchas asociaciones aún delegan la comunicación de su institución en la disponibilidad de los medios de comunicación, la predisposición de los periodistas, o de unos prenseros que no logran asociar los contenidos con los objetivos de la entidad. O peor, los mismos dirigentes se ocupan del Facebook para comunicar sin un plan, ni estrategia, ni objetivos.

En general dirigentes, deportistas, entrenadores, comprenden la necesidad de la comunicación y el marketing, pero el desconocimiento de cómo hacerlo los obliga a ceder estas funciones en manos de personas que no tienen un compromiso con el emprendimiento. Se ahorran unos pocos pesos, y pierden de ganar un negocio que puede rendir a largo plazo.


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