JOSÉ LUTRI Y LA INCLUSIÓN LABORAL: "Poder ayudarlos es fantástico, después que quede de enseñanza"

Apenas se abre la conversación, percibe que tiene el empuje y la frontalidad de los que vienen desde abajo. El empresario José Lutri es de aquellos que han visto la escalera desde su primer escalón y medido la distancia del esfuerzo. Quizá por eso, conocedor del camino, hoy cuenta con Matías y Pablo, chicos con discapacidad intelectual empleados en cada una de sus franquicias de Caseratto, la reconocida heladería del Cerro de las Rosas y barrio General Paz.

En la vorágine diaria, José aprendió a diferenciar ‘lo que despierta interés de lo importante’. Una pausa que le dio otra perspectiva y le permitió extender una mano que trascenderá más de lo que él mismo imagina.

“Esto nació con Silvia Vélez Funes (directora de CIN), cuando apareció en nuestro negocio del Cerro de las Rosas. Alguna vez me hizo un comentario, y si bien me interesó no le di la importancia que merecía. A partir de una segunda y tercera vez que hablamos, ya le di esa importancia. Vino con el nombre de una persona que tenía propuesta para nosotros. Ese día había otra persona con ella que no sabíamos quién era. Le dijimos que ‘mientras no reste al negocio, todo lo que sume que sea para él’. La persona que estaba con ella era la madre, y cuando se presentó se nos cayó todo. Ahí fue cuando dijimos que lo hacíamos”, reflexionó.

Pero fue la propia convivencia la que permitió que él y sus empleados comprendieran el aporte que realizaban. “Aprende, que es lo más importante. Empezamos con trabajos básicos, sin riesgos. Y como me gusta provocar, le decía a Matías: ‘vos preguntale a tus amigos de la pileta si saben bañar una galletita en chocolate. Vos vas a decir que sí. Y si saben armar un sándwich de miga, y vas a decir que sí’. Le dije que tenía que prepararse para algún día tener un bar. Me preguntó si sería capaz de tenerlo, y yo le dije que ‘sí, porque vas a saber, y tus viejos te van a ayudar’. Desde ahí partió Matías”, cuenta.

Lo mejor es que “la integración con el personal es fantástica. Si bien tienen que tener un poco de paciencia porque hay que explicarle, se solidarizan. Tenemos anécdotas de todos los colores, pero los compañeros lo acompañan. Después incorporamos a Pablo en el negocio de General Paz. Dos personas totalmente distintas, Pablo es más movedizo, le gusta la atención al cliente, Matías es más tranquilo y le gusta que le presente a las personas que están conmigo”. 

-En lo personal, ¿cómo te impacta a vos?
-El impacto es grande para nosotros. Uno anduvo mucho en la vida, vemos gente sin trabajo en la calle, vemos gente con discapacidad pidiendo, y poder ayudarlos es fantástico, es nuestra gran acción de cada día. Después, que quede de enseñanza. Cualquiera que lo vea y se dé cuenta que lo que estamos haciendo es bueno, me deja conforme. Estos chicos tienen que tener su espacio, no se lo estamos dando y es muy fácil dárselo.

Sin embargo, José Lutri piensa que podría hacerse más: “Sigue siendo poco, todo lo que hagamos es poco. Desde los incentivos del gobierno, que no son representativos para que las empresas tomen estos chicos. El gobierno debe agregarlo en los arreglos. Dentro del paquete del acuerdo que sea, deben estar incluidos siempre. Hace unos días le escribí a (Mauricio) Macri, cuando propuso usar medias de distintos colores para el Día Internacional de las Personas con Síndrome de Down. Y le dije que todos los días deberíamos usar medias de distinto color. Para que los empresarios pasen ‘del interés a la importancia’. Les interesa, pero no le dan importancia que merece. Aquel que tome una, dos o tres personas como ellos, lo va a hacer sentir fantástico, aun con los errores que cometen, te vas a sentir bárbaro y va a cambiar el futuro”. 

Hoy Matías y Pablo rondan los 26, y Lutri los 54. Ambos comparten un camino que produce una simbiosis que les permite crecer. En un juego de imaginación, José se proyecta.

-Te llevo a 15 años para adelante, ¿cómo te los imaginás a Matías y Pablo?
-Primero, cuando me vean, quiero que me hagan una sonrisa, que se acuerden de mí. Y segundo que sigan trabajando en lo que les guste, que los haga sentir felices. Para mí esto debería ser de paso porque todos deberíamos mejorar y hacer otra cosa. No sé en qué me gustaría verlos trabajar, pero si contentos con lo que están haciendo. No sé si va a ser un bar, pero algo que los haga sentir felices y que cada cosa que aprendieron acá le sirva para el futuro. Ellos no restan al negocio. La primera obligación de Matías era regar las plantas, y si ves las plantas verdes en el negocio, y es por Matías.

…..

EL MENSAJE A MACRI
José Lutri le escribió este mensaje al Presidente de la Nación por una red social.

“Hola MAURICIO. Dentro de la lucha de cada día para poder llevar adelante un negocio que en el marco de esta carrera de precios, la presión impositiva y la búsqueda de que los clientes entren, tengo la alegría de tener dos pibes c alguna discapacidad. Cuando entró el primero, gracias a una gran mujer en Córdoba, que busca insertar estos chicos al mercado laboral, le manifesté que mientras no reste al negocio (obvio que no restan!) todo lo que sumen sea para ellos.
Sin saber, después de hablar un largo rato con esta mujercita, que quién estaba al lado de ella escuchando con tanta atención era la madre del pibe!!! Ni hablar mi sentimiento en ese momento.
Hoy tenemos dos chicos, que son felices de esta oportunidad y que cada día algo nuevo aprenden. Sin dejar de lado, tener en cuenta la paciencia y comprensión de los compañeros de trabajo y que es altamente valorable.
Invito a los gobernantes a promulgar esto y que cada acuerdo con empresas sea condición la inclusión de estos chicos. Aplausos para quien lo haga. Sentirán que es su gran acción de cada día!!! Deberíamos tener una media de cada color todos los días!!!!!!"


Volver a articulos de PERFILES