IVANNA MADRUGA: “Si quieren ser diferentes, hay que hacer cosas diferentes”

Si hubo va a Río Tercero, reconocida como la capital del deportista por la calidad de sus referentes, el nombre del tenis es Ivanna. De hecho entre 1977 y 1984 fue el sello del tenis argentino femenino, que después heredaría Gabriela Sabatini.

Ivanna Madruga, que este sábado 27 de enero cumplió 57 años, es una leyenda del deporte argentino, no sólo por sus logros deportivos, en los que alcanzó su punto culminante entre 1978 (16ª en el ranking mundial) y 1980 (14ª), llegando dos veces a los cuartos de final en Roland Garros y el US Open, y una vez a la final de dobles en el Grand Slam parisino. La riotercerense, sin internet, ni celulares, ni otras ventajas de las tecnologías actuales, abrió el camino para que todos los tenistas del interior de país descubriesen que con calidad, profesionalismo y dedicación, las puertas del tenis mundial podían abrirse.

Y por contrapartida, en lo personal, no perdió nunca el contacto con sus raíces.

-¿Qué tenías de diferente para llegar a los primeros planos, surgiendo de la perisferia de los grandes centros del tenis mundial?
-Eso es algo muy personal de cada deportista. Siempre me enfoqué en tratar de ser diferente de los demás, en mi profesión, en mi  vida, y le trato de transmitir a mis alumnos que si quieren ser diferentes, en lo que sea, no sólo en el deporte, hay que hacer cosas diferentes fuera y dentro de la cancha. En el tenis el deportista tiene una edad muy corta, se empieza desde muy chico. Te privás de muchas cosas. Mis amigas iban a bailar y yo me quedaba viendo videos, o sola en una cancha de tenis, jugando, haciendo saques, y a pesar de que mis amigas me llamaban, yo quería eso.

-¿Qué te dio el tenis?
-Gracias a este deporte aprendí a ser disciplinada, responsable, educada, a tener valores, y a respetar especialmente. Gracias a deportes como el tenis, que amo tanto, hemos podido ser conocidos. Hay otros que no tienen tanta difusión, pero a ellos les quiero decir que no bajen los brazos, que es importante, y que nos marca como personas.

-Siempre se remarcó que la fama y el éxito no te cambiaron.
-El tenis es un sueño hermoso que la vida me dio, pero nunca cambió mi esencia, nunca me mareó. Soy la misma de siempre, vivo en Río Tercero y tengo a mi hijo cerca, el triunfo más grande de mi vida.

Fue la número uno de Argentina entre 1977 (a los 16 años) y 1984, jugó Fed Cup, enfrentó a grandes leyendas como Tracy Austin, Martina Navratilova y Chris Evert. Recibió el Olimpia de Plata, el Premio Konex y en 2017, el Premio TALENTO, confirmándola entre las grandes deportistas que dio Córdoba

Pero si alguien va a Río Tercero, bastará con que pregunte por Ivanna (a secas), para ver cómo el orgullo le brota a sus coterráneos. Es que ella, que hoy se mueve como una vecina más en su Río Tercero natal, feliz de mantener su privacidad, es una leyenda inolvidable del deporte argentino.

Ping Pong (del blog Tenistas Argentinas)

El Tenis. "El amor y la pasión que jamás se van".
Mejor torneo. "El Abierto de Roma en el año '79, vine de la qualy y llegué a cuartos perdiendo 6-4 en el tercero con Chris Evert. Ahí fue el gran salto al profesionalismo".
Su juego. "Mucha paciencia, buena estratega, muchos cambios de ritmo y un excelente estado físico".
Un libro. "Raíces, de Alex Haley".
Película. "Help o Historias Cruzadas".
Cuenta pendiente en el tenis. "Ninguna".
Una jugadora. "Martina Navratilova".
Un Grand Slam. "Roland Garros".

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