El Croat, una criptomoneda que se suma a la identidad catalana

No es una novedad que los catalanes siempre se han diferenciado de España, y que sus iniciativas han tenido un espíritu con identidad propia.

En la tierra donde brilla Lionel Messi y Barcelona fue el centro donde se declaró la soberanía, las ideas que buscan destino propio proliferan.

Una de estas últimas iniciativas ha sido la CROAT, una criptomoneda digital que opera en un estándar de valor basado en la comunidad, utilizando redes P2P (peer-to-peer) como medio de realizar transacciones. En lugar de tener una autoridad central para determinar el valor de la moneda, su valor está determinado por el número de productos y servicios que la gente está dispuesta a comprar o vender usando CROAT. Los CROATs tienen un valor global, por lo que pueden ser utilizados en cualquier país, en cualquier momento. CROAT también es de código abierto; su arquitectura es pública, nadie posee ni controla el CROAT y cualquiera puede participar.

Claro que su nombre no es aleatorio. El Croat fue una de las monedas catalanas de más larga duración y penetración. Forma parte de la identidad histórica de los catalanes. Croat como altcoin trae la moneda catalana de antes al futuro. Una herramienta al alcance de todos, con razones de ser históricas, culturales y personales, no solamente económicas.

El croat es una moneda catalana de plata creada en 1285 por el rey Pedro III. Se conoció como croat barceloní, y también como xamberg. En el anverso de la moneda figuraba la efigie del Conde de Barcelona, y en el reverso, la gran cruz a la que debía el nombre la moneda.
Un croat equivalía a doce dineros. También se pusieron en circulación piezas de medio y un cuarto de croat. Los croats se emitían en las cecas de las ciudades de Barcelona y Perpiñan. Se acuñaron croats durante siglos, aunque la cantidad de la plata que portaban fue variando.
Los últimos croats se acuñaron en Barcelona entre los años 1705 y 1706, primero con el nombre de Felipe V de Borbón y posteriormente con el nombre del pretendiente Carlos III de Austria. Con casi 500 años de historia, el Croat fue una de las monedas catalanas de más larga duración y penetración.

La apuesta hoy es renovar esta moneda en una versión moderna y de altísima proyección.
“Aunque creemos firmemente en el futuro de Cataluña, no estamos suscritos políticamente a ningún partido o grupo político. En nuestro grupo de desarrolladores hay personas con diferentes puntos de vista políticos, pero como grupo sólo creemos en el futuro de Croat como LA MONEDA CATALANA . Todos tienen el derecho de poder acceder a Croat, independientemente de sus opiniones políticas. Al final, es sólo dinero. Y creemos firmemente que la gente debe tener el derecho de gobernar y controlarlo, no las instituciones, no los partidos políticos, no los bancos centrales.

El proyecto Croat nació de la necesidad de ofrecer una moneda virtual al pueblo catalán. Cataluña tiene muchísimo potencial económico y croat será una herramienta fuerte para acelerar el desarrollo económico de nuestra región. No podemos enfatizar suficientemente la importancia del PUEBLO. Croat no fue creado por ninguna institución, gobierno u organización oficial, sino por un grupo de personas comunes, desarrolladores apasionados, con Cataluña en el corazón. Queremos dar fuerza a nuestra gente, darles una herramienta que funcione para ellos y, lo que es más importante, una que los represente”, se explica en el sitio web croat.cat.

La historia sigue siendo un movilizador en Cataluña, y esta vez llega en forma de moneda digital. El futuro está abierto.


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