YOGA INTEGRAL: “No hay forma de salir de una clase de Yoga y no sentirte un poco mejor de lo que estabas” (Melisa Jaime, Profesora de Yoga Integral).

La transmisión de conocimiento es un capital único e invaluable. Es una proyección del maestro al alumno que se convierte en esencia para ser nuevamente proyectado.
Así es el capital que hoy extiende Melisa Jaime, Profesora de Yoga en Nueva Córdoba. “Empecé desde muy chica, y desde entonces me dedico al Yoga Integral”. “Soy discípula directa de María Inés García, única Yogacharini en la Provincia, Directora de la Asociación Cordobesa de Yoga, e introductora de la Escuela de Yoga Integral  en Córdoba, La Rioja, Salta  y Catamarca. Con ella me formé logrando los títulos de Instructora y Profesora de Yoga Integral y aún me considero su alumna, pues eso se adopta para toda la vida”, cuenta Melisa. Con solo 25 años muestra conceptos firmes y claros. “Más allá de ser una técnica espiritual, el Yoga Integral te nutre para lo cotidiano. Es una herramienta para mejorar no solo físicamente sino como persona. Eso se traslada al trabajo, al estudio, a la vida misma. Esos son los ejes del Yoga”, cuenta.

A pesar de su edad, transmite las técnicas a un grupo numeroso de mujeres y hombres de entre 25 y 50 años. Sobre la transmisión del Yoga a personas de más edad, dice: “No tengo nada que enseñarle a nadie, solo los acompaño con la técnica, la experiencia que tengo. La visión de la vida misma es de ellos”. Y resaltó que “tanto el hombre como la mujer buscan estar mejor, conectarse con uno mismo. Quizá haya menos hombres que mujeres practicando, porque se piense que el Yoga es una actividad femenina, pero eso es solo un prejuicio cultural”, agrega.

Si bien hay una línea de la Yogacharini María Inés (su maestra), cada profesor pone su propia impronta: “Doy la clase como soy, no dejo de ser Melisa. Todo lo que soy lo pongo en práctica. Soy mucho de acompañar, escuchar, y siento que también me acompañan a mí, en diversos aspectos que exceden la temática de las clases. En el Yoga se da una relación con el alumno que no se da en otras prácticas, como por ejemplo en los deportes. El Yoga tiene una vinculación muy estrecha con el alumno”.

-¿Te ayuda estudiar medicina al dictar las clases de Yoga?
- Me ayuda más el yoga para cursar Medicina que al revés. El Yoga me ayudó a sostener un ritmo acelerado, a mantenerme tranquila y no perder el foco de las cosas importantes, a no hacer mil cosas y después terminar perdiendo lo mejor, responde.

Habiéndolo sentido y vivido en carne propia, Melisa define el Yoga como “una práctica de autocuidado, para tomar conciencia de dónde y cómo estás, de cómo te sentís y sobre todo de los ajustes que hay que hacer para estar mejor”. “Para cuidarte también tenés que conocer y saber cómo estás. No puede haber cambio si no sabés eso”.

- ¿Qué es lo que encuentra alguien que va a tomar clases de yoga por primera vez?
-Te da tranquilidad, paz, y una sensación de bienestar físico. Eso instantáneamente. Después podés encontrar otras cosas, dependiendo de lo que busque cada uno, de la constancia en la práctica, de cómo lo enfoques y sobre todo la guía de tu Maestro. Se siente un bienestar concreto y profundo, por las posturas, las técnicas de respiración, que apuntan a darle al cuerpo estímulos positivos, armonizantes  y tonificantes. No hay forma de salir de una clase de Yoga y no sentirte un poco mejor de los que estabas.

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