Defensa y seguridad personal femenina (Dr. Rubén Darío González)

La violencia es un componente necesario en el desarrollo del individuo. Como todo ser vivo, el humano normal debe enfrentar naturalmente cierto grado de competencia de sus congéneres, no exenta de cierto grado de violencia, que es estímulo motivante de sus objetivos de vida. A su vez, la reactividad defensiva es necesaria para el desarrollo de la personalidad.

El género masculino tiene en general mayor tendencia a una interacción de grado más violento. Desde niño está acostumbrado a sufrir y desarrollarse en un entorno más violento que las niñas. Sufre continuas “mojadas de oreja”, empujones, zancadillas, golpes, cuando no enfrentamientos directos con sus compañeros. La violencia es física y también verbal, adquiriendo muchas veces las formas de la discriminación. El niño será discriminado hasta en la elección de compañeros de juego. 

Esta violencia diaria, hace las veces de un “entrenamiento”, tanto para adquirir o mantener el ansiado liderazgo como también para no ser avasallado y/o abusado. La sociedad premia a los líderes y castiga a los débiles discriminándolos de formas diversas. Se presenta entonces el dilema de cuál es el límite aceptable del nivel de violencia aceptable para lograr un adecuado desarrollo no traumático del niño. La actitud de muchos padres no ayuda: cuando el niño vuelve victorioso, aunque algo magullado de una pequeña rencilla escolar, el padre suele decir con orgullo que “se está haciendo hombre”. Si en cambio vuelve golpeado y llorando, lo interpreta como situación de abuso hacia el más débil. 

El diferente entorno violento de varones y mujeres. Aunque se conducen en un entorno más moderado, las niñas no están exentas de incidentes de violencia. No obstante, el modelo es similar al de los varones y la tendencia es a igualarlo. Ahora bien, al crecer y relacionarse con sus respectivas parejas, ¿cómo se resuelven los posibles conflictos entre varones criados con códigos violentos y mujeres habituadas a un entorno pacífico?. ¿Cómo resuelve su relación de poder con la pareja un individuo habituado al uso de la violencia para resolver sus conflictos con terceros?. Como todo fenómeno poblacional, también hay excesos y abusos de las féminas sobre los varones, pero la estadística de maltrato de género indica claramente un sesgo: en la Pcia de Córdoba hay casi 100 veces más mujeres por cada hombre incluido en el Programa de Protección de Víctimas de Violencia de Género. 

La realidad también muestra que el sexo femenino es, junto con niños y ancianos, un grupo de alto riesgo de violencia urbana y doméstica.  

Defensa y Seguridad Personal como una necesidad. El cambio de paradigmas de la sociedad moderna, donde las mujeres trabajan fuera de su casa y compiten con el hombre de igual a igual, sumado a su situación de mayor vulnerabilidad relativa, las expone a una amenaza mucho mayor que sus congéneres varones.   
Estos factores hacen que las mujeres actualmente deban considerar seriamente capacitarse en Defensa y Seguridad Personal, incorporando el concepto de que defenderse de la violencia es una habilidad necesaria para realizar sus actividades habituales. 
Estas habilidades deben incluir principalmente el identificar zonas de riesgo, pautas básicas de seguridad preventiva y cómo reaccionar psicológica, verbal y físicamente de la mejor manera ante las amenazas concretas. 

Es de suma importancia “leer” o interpretar correctamente las situaciones, el entorno físico y psicológico, para evitar llegar al extremo del enfrentamiento físico. Más que dominar complejas técnicas de combate cuerpo a cuerpo, debe entrenarse en métodos intuitivos sencillos, aprender a mantenerse bajo control, evitando anularse o “congelarse” por el pánico. De esta forma, al tener que enfrentarse a la situación de violencia podrá decidir en forma automática un modo de reacción productivo destinado al único fin realmente importante: salir ilesa del lugar. 

Por estos y muchos otros motivos, la Defensa y Seguridad Personal debería ser un tema de formación curricular en la Escuela Primaria y Secundaria.

Dr. Rubén Darío González. Maestro Especialista de Judo y Defensa Personal, Instructor de fuerzas de seguridad y empresas privadas, Director Nacional de Defensa Personal Confederación Argentina de Judo. 
 Contacto: rgonzalezju@hotmail.com - cel. (351) 254 4704.


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