OCIO: 10 opciones para el turismo aventura en Argentina

A caballo por la Cordillera, a los saltos por los rápidos de un río patagónico, nadando junto a pequeños lobos marinos, surfeando las olas del Atlántico o volando sobre las sierras cordobesas. Hay mil formas de disfrutar de la adrenalina que proponen las actividades de turismo aventura, en todas las geografías de la Argentina. En esta nota, algunas propuestas para combinar la aventura con el placer, paisajes impactantes y sabores típicos.

1. BUCEO. No hay dudas: la “capital nacional del buceo” es Puerto Madryn, en Chubut, y está claro por qué. Sus aguas transparentes y de temperaturas agradables permiten practicar este deporte todo el año, con o sin traje seco. Paseos por el fondo del mar en distintos parques naturales submarinos, entre formaciones rocosas en las que se puede apreciar el ecosistema natural patagónico, compartiendo la experiencia con fauna salvaje. Varias empresas ofrecen salidas de bautismo pensadas para quienes se animan “de cero”, sin experiencia; sólo se necesita un buen estado de salud y ganas de curiosear el mundo subacuático. El bautismo submarino es el paseo para iniciarse, que se puede practicar desde los 8 años de edad. Un imperdible de Madryn es el buceo o snorkeling con lobos marinos en la reserva natural de Punta Loma, una experiencia única en el mundo, en que los animales se acercan y juegan, en contacto directo con las personas.

2. RAFTING. Los ríos navegables de montaña son los escenarios ideales para deslizarse sobre las aguas en gomones, una aventura muy divertida porque se puede ir en grupos de, en general, hasta ocho personas. Dos de los ríos más populares para el rafting son el Atuel y el Mendoza, en la provincia de Mendoza, pero también es muy recomendable el río Manso, con sus aguas verdes, en el inigualable paisaje del Parque Nacional Nahuel Huapi. Hay salidas ideales para compartir en familia por su bajo grado de dificultad, como la del Manso Inferior, y otras que garantizan alta adrenalina y rápidos desafiantes, como "Rafting Manso a la Frontera”, de clase III-IV. Incluyen traslados desde Bariloche, guías, equipos de río (con traje de neoprene, salvavidas y chaqueta impermeable) y bebidas calientes. Es requisito ser mayor de 14 años y saber nadar.

3. TREKKING. Se puede practicar en cualquier geografía, de la playa a la montaña, e incluso en ciudades. Sin embargo, hay sitios especiales, que se vuelven irresistibles si proponen senderos entre bosques, montañas, lagos, ríos y glaciares. Es el caso de El Chaltén, en el sudoeste de Santa Cruz, “Capital nacional del trekking”, con bosques que se derraman a los pies del majestuoso cerro Fitz Roy, en el Parque Nacional Los Glaciares. Hay mútliples opciones de distinto grado de dificultad, muchas de ellas autoguiadas. Desde la simple salida a Chorrillo del Salto, que en 40 minutos lleva a una cascada de 14 metros en medio del bosque de lengas y ñires, o Laguna Torre, para contemplar en primer plano los más de 3.000 metros del cerro Torre. Los guías experimentados ofrecen otras travesías más audaces, como un trekking con campamento de 2 días y 1 noche a sitios emblemáticos; la “Vuelta al Cerro Huemul” (4 días, 3 noches), que atraviesa bosques y glaciares milenarios para llegar a Paso del Viento; o la Expedición Hielos Continentales (7 a 10 días), para caminar sobre la segunda extensión de hielo continental más grande del mundo.

4. SURF Y KITESURF. El surf está de moda en la Argentina, y aunque se practica por toda la costa, Mar del Plata es una de sus “mecas”: los surfers, sentados esperando la ola correcta o navegando hacia la orilla, se ven en prácticamente todas las playas, aunque las preferidas son las del norte y las del sur. El balneario Honu Beach, en zona norte, ofrece clases individuales, grupales o cursos que se adecúan a cada persona, además del exclusivo Junior Surf Camp, para chicos de 8 a 14 años. Una variante más extrema es el kitesurf, que se practica sobre una tabla pequeña impulsada por una cometa. Es la embarcación más pequeña que permite navegar y otorga gran libertad, incluso para saltar y hacer acrobacias, pero es fundamental tomar clases, porque sin saber puede ser peligroso. La temporada fuerte del kitesurf en Argentina va de septiembre a fines de mayo, y se puede practicar en toda la costa, lagos y lagunas. En Mar del Plata, Aventura Kitesurf tiene una escuela que en verano permite tomar cursos intensivos con certificación nacional.

5. PARAPENTE. Montañas, sierras, costas, lugares con buenas térmicas. Cualquier sitio puede ser apto para imitar a los pájaros atado a un parapente, pero en la Argentina hay dos “mecas” que acumulan las mejores condiciones y años de experiencia: el mirador de Cuchi Corral, en el Valle de Punilla de las sierras de Córdoba, y Loma Bola, en la sierra de San Javier, cerca de San Miguel de Tucumán. Este punto de la sierra tucumana fue adquirido en 1998 por pilotos de parapente, que empezaron a organizar vuelos e hicieron reconocido el lugar en el mundo, famoso por sus condiciones óptimas, su sitio de despegue suave y verde y las muy buenas térmicas, que permiten disfrutar de vuelos largos y placenteros. Tan reconocido es, que en noviembre pasado, Loma Bola fue sede del campeonato Panamericano de parapente. 

6. MOUNTAIN BIKE. Una bici y un paisaje, además de un buen estado físico, es lo único que se necesita para disfrutar de uno de los deportes de aventura más populares: hay circuitos y bicis de alquiler, literalmente, en todos lados. Las propuestas son muchísimas, y se puede optar según la geografía, el clima o el nivel de dificultad. Las salidas por Esteros del Iberá o Misiones son ideales para otoño, invierno y primavera, en cambio para el verano es ideal un programa en Patagonia. El doble cruce de los Andes por el circuito Pehuenia y la Araucanía permite disfrutar de un paisaje único desde la bici, cruzando por el paso de Icalma y recorriendo los pueblos Aluminé y Villa Pehuenia, los lagos Ñorquinco, Moquehue y Aluminé y, en Chile, Melipeuco y el Parque Nacional Conguillío, entre otros sitios.

7. CABALGATAS. Son 7 días y 6 noches partiendo de Salta y cabalgando entre 5 y 6 horas diarias por el selvático Valle de Lerma, con árboles de más de 20 metros, y los Valles Calchaquíes, con su paisaje árido y multicolor y sus monumentales cardones. Los más impactantes paisajes de “Salta la linda” desde una perspectiva que sólo puede lograrse desde el lomo de un caballo, llegando a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, disfrutando de fogones a la luz de las estrellas y conociendo la vida y cultura de los puesteros, herededadas de los incas. Se duerme en refugios de montaña acondicionados excepto la primera noche, que propone dormir en camas armadas con los aperos (monturas) y las bolsas de dormir. Además, se saborean comidas típicas como empanadas, chivito, cordero a la parrilla y locro. Es una cabalgata de bajo grado de dificultad, apta para todo tipo de personas, una de las propuestas de un experto en cabalgatas que también propone el cruce de la Cordillera por la ruta sanmartiniana (8 días) o un recorrido por la cordillera patagónica (7 días) partiendo desde San Martín de los Andes.

8. ESCALADA Y RAPPEL. Donde haya una montaña, muy probablemente se podrá escalar y descender practicando rappel. Y dónde más montañas que en Mendoza. Una visita a esta bellísima provincia bien puede incluir una escapada de medio día o día completo para aprender los secretos básicos e iniciarse en la aventura de trepar montañas. El curso full day incluye traslados ida y vuelta desde la ciudad de Mendoza, un mini trekking al centro de escalada en la zona de Potrerillos y, luego del almuerzo, el traslado a la Garganta del Diablo, para continuar practicando escalada en roca y rappel (incluye box lunch, frutas, cereales y agua). También hay salidas de escalada de medio día, y se pueden especialmente para quienes ya tengan conocimientos en el tema.

9. PARACAIDISMO. Nada mejor que la “Capital nacional del paracaidismo”: Lobos, a 100 km de la ciudad de Buenos Aires, la única zona de saltos con espacio aéreo reservado para hacer paracaidismo, y la única con tres aviones propios habilitados por Fuerza Aérea. Los saltos tándem o de bautismo del Club Escuela de Paracaidistas Argentinos, CEPA, comienzan con una breve charla explicativa en el aeródromo y al avión, que en unos 20 minutos llega a la altura acordada. Se salta unido al instructor, y a los 1.500 metros de altura -que se alcanzan en un minuto de caída libre- se abre el paracaídas para continuar descendiendo suavemente entre 6 y 10 minutos más. No se recomienda para personas que pesen más de 95 kilos, congestionadas o que sufran del corazón o de columna, brazos o piernas. Sólo no se vuela cuando hay nubes muy bajas, lluvia o viento fuerte.

10. BUNGEE JUMPING. ¿Está dispuesto a atarse de los tobillos con una soga elástica para saltar de cabeza al vacío y “rebotar” varias veces sobre las aguas? Dicen que la adrenalina que se siente es difícil de igualar. Si la respuesta es “sí”, un buen lugar para intentarlo es el puente del dique Cabra Corral, 70 km al sur de la ciudad de Salta. Propone un salto de 40 metros de altura sobre las aguas, con la opción de tocar o no el agua en la caída, antes de ser “rescatado” por una embarcación. Hay desde salto simple hasta alternativas que combinan con otras actividades. como puenting (salto sujeto de un arnés a la cintura, a manera de péndulo humano), tirolesa (sobre el agua, en un recorrido de 200 metros) y un descenso de 40 metros haciendo rappel, desde la rampa hasta un bote.

Por Pablo Bizón. Publicado en Clarín.

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