MARÍA JOSÉ MAJUL: Generadora de sueños cumplidos con forma de delfín

“MaJo” tiene 44 años (próxima a los 45), es profe de educación física y una persona tan llana como emprendedora. Y en el predio de Villa Eucarística, donde se erige el club Dolphins, alberga cientos de ilusiones de niños que buscan en el deporte sumar los valores que le servirán para toda la vida.

María José Majul es la actual presidente de la institución, pero no siempre fue dirigente. Desde niña se sintió atraída por el deporte y en particular heredó de su padre el gusto por el béisbol. Tanto que se convirtió en la primera mujer en dirigir selecciones nacionales de béisbol del país (y probablemente de Sudamérica), y hoy es una de las pocas mujeres presidentes de club. Como sus días tienen 28 horas, alterna entre el negocio de su padre, Majul Hogar, es madre y atiende la gran familia de 400 socios que ha logrado reunir en el club del Delfín.

“Nuestra primera premisa es que la gente que llegue se quede en el club, sea el deporte que haga. Puede ser patín, béisbol, vóley pero en definitiva lo que queremos es que pertenezca a la institución”, dice.

Claro que lo que distingue a Dolphins es algo más que la camiseta o el béisbol. “El otro día vino mi hermano y me dijo: ´voy al club y no veo celulares, están todos haciendo su deporte, no pasa en otro lado´. Bienvenido sea si están relacionándose. Tenemos niños becados, niños a los que se les permite pagar la cuota con tiempo, hay mucho de eso. Y en la zona, que parece estar bastante bien, tenemos mezcla, gente que no es de countries. Y se hace una mezcla linda de motos con Audis. Acá nadie pregunta cuánto tenés, cada uno juega a la par del otro sin saber cuánto tiene ni qué va a tener. Lo único que importa es en qué posición está jugando, a dónde van a viajar o cuándo es la próxima fecha”, explica. 

Además del béisbol, actividad que fue la piedra basal, Dolphins desarrolla vóley femenino, patín artístico, acrobacia en tela, zumba, karate, “y ahora estamos incorporando yoga y pilates”

-¿Cuándo descubriste el perfil de gerenciadora?
-Creo que nací media mandona (risas). En el momento en que ingresó patín, me dije “tengo que salirme de esta situación de profe para mirar toda la población”, y me puse a buscar mis profes para reorganizar el club. Eso habrá sido hace unos 10 años.

Su empuje es uno de los aspectos que permiten que la institución esté creciendo. “Por ahí hago cosas que no debería. Pero lo hago porque quiero que salga bien, porque ayudo al otro, es lo mío. Hay diferentes formas de ser dirigente, podés ser un dirigente de oficina y está bárbaro. Pero yo soy una dirigente que si bien delega, estoy al lado de lo que haga falta. Conozco a los jugadores y los chicos y chicas que están en el club, su nombre, dónde vive, todo”, confiesa.

-Funciona como una gran familia.
-Sí, la idea es que se mantenga así. Los valores que enseña el deporte son increíbles: cooperación, no rendirse frente a la adversidad, levantarse, soportar el cansancio, tiene valores. Aun siendo un deporte individual se pueden generar cuestiones grupales, y eso tiene que ver con la concepción que en este club se tiene del deporte. La competencia, por ejemplo, es buenísima, pero hay que saber manejarla. Hay que aprender a ganar y a perder, y es tan difícil perder como ganar. El deporte es la única manera de salir de una sociedad quebrada como la nuestra, no hay manera sin educación y deporte. 

MaJo sabe de qué habla. Estudió Gerenciamiento Deportivo en la Universidad Siglo XXI (“me gusta mucho estudiar, te mantiene activa”). Pero también habla con pasión. Habla desde su corazón y transmite eso en cada acción en Dolphins.
“Poder ver a los chicos jugar… (hace una pausa, se emociona). Que te digan ‘hola Majo’, que te conozcan…, tengo profes que me consultan como si fuera su mamá. El grupo de profes que hemos formado va en nuestra línea, son excelentes, y con el hecho que te tomen de referencia me doy por pagada”, confiesa.

-¿Cómo te imaginás con Dolphins de acá a 10 años?
-Ahora estoy proyectando en mi cabeza un salón el triple de grande de lo que tengo. Necesito espacio. Me gustaría tener equipos de Primera División no sólo en béisbol, llegar a la Liga nacional de vóley, tener alguna patinadora que llegue a la A y pueda competir a nivel internacional (por ahora hasta Nacional hemos llegado), y queremos albergar al básquet y al handball. Si lográramos un salón de 50x40 entran todos, no queda nadie afuera, pero es muy costoso. El espacio está, necesitamos el inversor. En 10 años me imagino torneos internacionales de patín y jugando la Liga de handball.

MaJo es llana, emprendedora y le gusta romper los moldes. Por eso, en el predio de Villa Eucarística, donde se erige el club Dolphins, alberga cientos de ilusiones de niños (y grandes) que buscan en el deporte sumar los valores que le servirán para toda la vida. Y lo mejor, dicen que lo que se propone, lo consigue.


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