YOGA: Guadalupe y Josefina, en los caminos de la búsqueda y el descubrimiento

Guadalupe y Josefina tienen 27 años y ambas son alumnas del Instructorado de Yoga que la yogacharini María Inés García, que dicta en la sede de la Asociación Cordobesa de Yoga de barrio General Paz (*). Y si bien avanzan por caminos y circunstancias diferentes en su vida, han encontrado en el yoga muchas de las respuestas que estaban buscando.

Guadalupe Rodríguez, que estudia asistente de veterinaria, cursa el instructorado “como una búsqueda para encontrarme a mí misma. Es algo personal. Podré transmitirlo una vez que realmente lo haya podido incorporar personalmente, que haya encontrado lo que ando buscando”, confiesa. “Es una transformación, es explorar dentro de uno mismo, y lo que va surgiendo lo acepto o no. Quizá encontrarme a mí misma es lo que encuentre, pero todo el tiempo es descubrimiento. Son nueve meses del instructorado y vamos por el octavo, y cada mes surgen cosas nuevas. Se aprende a meditar mejor, y eso ayuda a abrir la mente, a descubrirse, a aceptarse”, agrega.

Por su parte, Josefina Martínez, estudiante de psicopedagogía, ya conoce el yoga “desde chica, pero me surgió la necesidad de poder ejercerla y transmitir las herramientas que me brindó en ciertos momentos y que me ayudaron mucho. No sé si tengo toda la experiencia del mundo con respecto al yoga, pero sí pude conectarme con el cuerpo, conmigo misma, para el accionar de la vida diaria”, describe.

Claro que ambas tienen en María Inés una guía con experiencia que han sabido aprovechar. “Lo que me gusta de María Inés es la sinceridad. No tiene problemas en responder las curiosidades que surgen de estos temas nuevos, lo que es físico, las posturas, y saber qué hacemos en cada una de las posturas y a dónde llega, lo que es saludable, sin ponernos trabas ni filtros. Nos enseña a hacer la vida cotidiana pero aplicando estas herramientas que nos concientizan”, expresa Guadalupe.

Para Josefina, el mayor aporte está en la “concientización. Me gustó desde el primer día de clase la concientización de uno mismo, y cómo se conecta con la vida diaria y con la sociedad en general. Eso es lo que me aportó en estos ocho meses. El instructorado te brinda herramientas del yoga para poder transmitirlas y dar una clase, y después sigue el profesorado "en donde tocás otros temas”.

Ambas eligen su propio camino pero han encontrado en el yoga las respuestas de su interior. Claro que si bien “te ayuda a llegar a un estado de equilibrio, un estado emocional más tranquilo y siempre encontrás paz”, como afirma Guadalupe, “el yoga no tiene un tope. La búsqueda sigue, el trabajo es constante, de todos los días, y el equilibrio emocional que se logra se puede perder, y se puede volver a encontrar”, como aclara Josefina.

Eso sí, con una guía como María Inés, ese camino es más fácil.

(*) Asociación Cordobesa de Yoga. Gral. Deheza 680, B° General Paz (Córdoba). Te. (351) 608 7145.


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