OSVALDO D’ARCÁNGELO: Una vida nutrida de “nobleza, perseverancia y liderazgo”

Sea nadando, jugando al handball o al squash, la persona le imprime su carácter al deporte, y a la inversa, el deporte lo empapa de los valores que lo van moldeando. Es una simbiosis en la que ambos aspectos del mismo individuo se van fortaleciendo.
Padre de dos reconocidos deportistas cordobeses, Osvaldo D’Arcángelo es comerciante, pero imbuido además en una larga experiencia deportiva. Dirige su negocio, Equipamientos Integrales Gastronómicos en pleno centro de Córdoba, con el liderazgo forjado en la actividad deportiva.

“Empecé a los 6 años en natación en el Córdoba Lawn Tenis, y roté por varias instituciones hasta los 21. Seguí otros 15 años por el handball en Juniors, el colegio Alemán y otros clubes; y después me quedó jugar al squash por otros 15 años. Fue ahí cuando metí a mi hijo Hernán dentro del deporte”, resume. Claro que no fue lo único: “Todo lo que fuera deporte me ha gustado”, agrega.

-Ya que tuviste que la oportunidad, ¿qué se aprende de los deportes individuales  y qué de los colectivos?
-El deporte individual te permite fortalecerte anímicamente, y te ayuda a desarrollar la perseverancia y la fuerza de voluntad que uno tiene que poner para llegar al logro que se propone. Eso te da la posibilidad de exigirte a vos mismo y no depender de nadie. En la parte de conjunto te da la chance no sólo de compartir con otras personas los logros, que es hermoso, sino el poder juntarte con gente de distintos valores y condiciones tuyas (está el que le gusta esforzarse, al que tiene aptitudes técnicas) y conjugar entre todos un equipo que tire para adelante. Esa ha sido siempre la idea de cuando integré un equipo, que mande el equipo y no una persona o dos.

-¿Y cuál de los dos aprendizajes tienen más incidencia en tu gestión como empresario?
-No es como un equipo deportivo en el que jugás con personas afines a vos porque les gusta el handball o el vóley. En la parte comercial tenés que encontrar gente de distinta actividad y ganas de trabajar. A veces se logra un buen equipo y tiran todos para adelante, y a veces es uno el que dirige y que lleva la batuta y los otros lo siguen, sino no salís adelante. Yo trato de juntar las dos cosas, no siempre se puede, pero creo que voy a morir intentándolo. En algún momento lo voy a lograr.

-¿Tu temperamento se muestra igual en la cancha que en el negocio?
-Como deportista he tenido mucho temperamento, he sido capitán en casi todos los equipos que he estado. He tratado de inculcarle, tanto a Hernán como a Celeste, el ser líder, que es la forma de sobresalir en un deporte. En la parte comercial sigo teniendo algunos destellos de eso, pero uno tiene que estar más calmado, reflexionar y ser un poco permisivo para que todo fluya, porque si no es muy difícil. No hay forma de que siendo explosivo camine, a veces tenés que ceder, o llevar las cosas para obtener resultados.

-Es más fácil el deporte que la vida.
-Sí, toda la vida. En el deporte vos estás todo el tiempo haciendo lo que te gusta, pero en la vida a veces haces cosas que no te gustan y tenés que hacerlas. Es la enseñanza que te queda. 

-¿Celebrabas más un triunfo personal o en equipo?
-Fueron distintas épocas. En la natación los triunfos eran muy seguidos porque en esa época se disputaban torneos todas las semanas, te superabas a vos mismo. En handball logramos muchos triunfos muy lindos y fueron muy valorados porque compartimos muchas cosas y los viví más intensamente. Y en el squash ibas superándote porque subías de categoría. Creo que en conjunto los valorás más porque hay más la gente que lo disfruta.

-Tres valores que te haya dejado el deporte.
-El primero es la nobleza con los amigos que siempre he tratado de tener. El segundo es la perseverancia, que ayuda mucho a llegar al objetivo, y el tercero es haber podido inculcar a mis hijos lo que yo aprendí en el deporte.

LA HERENCIA
Claro que el deporte como forma de vida también se hereda. “A nivel de hijos, tanto Hernán como Celeste, el deporte fue lo mejor para sacarlos de todas las cosas raras que hay hoy en la calle, por las amistades que quedan para siempre y porque hace que tu vida sea más sana”, explica.

Hernán fue el mejor jugador de squash que haya surgido de Córdoba. Número uno por muchos años, integró la selección argentina y jugó Mundiales y torneos profesionales del PSA (llegó a ser 95 en el ranking mundial). Y Celeste, plena de gracia, belleza y personalidad, asoma como una futura figura de la gimnasia rítmica argentina

“Hernán fue muy perseverante en su carrera, y a esa perseverancia le agregó talento y llegó a donde llegó porque lo agarró apasionadamente y tenía con qué hacerlo. De Celeste no te puedo decir todavía porque le falta mucho, pero tiene perseverancia y mucha calidad, así que espero que llegue bien alto”, los definió.


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