FERNANDO PAUTASSI: Un emprendedor forjado por los caminos del tenis

No son pocas las veces en las que los objetivos se convierten en el camino. Que cuando estos se alcanzan, se descubre que hay un “más allá” para el cual todo lo recorrido adquiere sentido y tiene valor. Pautassi, Fernando, nacido en Córdoba hace 42 años, fue un eximio tenista antes de convertirse en el emprendedor que le dio vida a Lapana, la cadena de cafeterías que es líder en el mercado cordobés.

Para ser tenista de alto rendimiento hay que tener varias condiciones. En primer lugar la capacidad de encarar un deporte en el que se está sólo, donde los aciertos y errores son propios, y que requiere de una personalidad que le permita soportar duras derrotas dentro de una cancha… y reponerse. Después ser ambicioso y animarse a soñar, el mundo del tenis en los 90 era parte de un horizonte lejano y, sin el flujo de información que existe hoy, se desconocía el camino firme a los grandes escenarios. Y tercero: confianza, confianza en uno mismo, en sus capacidades y en que podrá superarse.

Sí, para Fernando Pautassi (42) el tenis lo llevó a plantearse esos objetivos que se transformaron en un camino a logros diferentes.

“Empecé a jugar cuando tenía unos 10 años, en el ‘84, y jugué hasta los 22. Me acuerdo que estuve tres años yendo a Alemania y en uno de los últimos viajes, creo que tenía 21, decidí volverme, empezar a estudiar administración y  ahí empecé a entender otra vida, la del emprendimiento, la de ser emprendedor”, cuenta.

“¿Por qué? No me gustaba más, sentía mucho el desarraigo, porque viajaba sin internet, eran todas cartas (rie). Me cansó, extrañaba mucho, y no lo veía como una opción. Mi vida profesional no era un camino, estaba dando clases de tenis y estaba jugando al tenis en el Interclubes de Alemania. No la vi, preferí moverme de esa posición y encontrar otro destino”, resume.

De chico había visto de su padre lo que era ser emprendedor. De profesión comerciante, despertó su interés, “así que decidí volver, formarme y emprender”.
 
Cualidades innatas

“El emprendedor es muy parecido a un tenista, sobre todo si es dueño, dueño único o tiene un solo socio. Son tipos que tienen que tomar decisiones, lograr objetivos y por lo general estar un poco solos”, explica. “De la cuna traigo esto de lograr objetivos, la tenacidad. Lo traigo y lo formé con el tenis, sos vos contra el mundo y tenés que terminar las cosas, lograrlas, mantenerte. Muchas veces, con 17 años, estuve solo en Francia, viaje solo, y terminé diciéndome que tenía que lograrlo por mis propios medios”.

“Formar una empresa es más o menos lo mismo. Tengo que formar esta estructura, con estos empleados, y lograrlo, poner el objetivo y lograrlo. Correr, caminar la calle, tocar puertas, eso es algo en lo que el tenis significa una formación interesante a la hora de esa tenacidad, de objetivos cumplidos, de la disciplina”, amplía. 

-También es un aporte en la visión de las cosas.
-La posibilidad de haber conocido, la apertura mental al mundo. Era chico, conocí muchos lugares y eso va ganando un espacio. En mi caso debo haber visto 200.000 cafeterías, analizado, imaginado, soñado. “Lo que vi allá está bueno para hacerlo”, me decía. No creo que el tenis en sí te dé esa condición de creatividad, pero sí el tener muchos viajes. Ser un hombre de mundo, ver un montón de cosas e ir aprendiendo.

Tal vez no llegó más lejos con el raquetero por su propia visión de las cosas. “Siempre tomé mis propias decisiones. No quería la responsabilidad de que mi viejo invirtiera en mí. No lo veía así, hice el camino más largo, tenía una media beca de mi familia, no una beca entera”, acota.

Empezó despacio. Unos bares, una cantina en una universidad, “con lo que tenía, mi propio capital. Quería emprender algo, tener algo propio, no me veía como empleado sino como un líder. Siempre fui así”. 

“Emprender sin plata es durísimo, no tenía plata, ni casa, todo era cuesta arriba. Eso me hizo aprender muchísimo. A veces no podía ni salir a comer lomitos los viernes por decir algo. Fue duro el camino pero aprendí y maduré rapidísimo, tuve el control de mi vida. Hoy siento que jamás me puede faltar algo, que puedo hacer cualquier cosa, no tengo miedo a quedarse sin trabajo. Me doy cuenta que formé herramientas sólidas para defenderme en la vida, y no me puse bajo las alas de nadie, sino seguiría sin saber el camino ni la toma de decisiones”, agrega.

-¿Cuánto tiene este empresario del tenista?
-Es una simbiosis, reacciono de la misma manera. Me caliento como si me hubiesen cobrado mal una pelota, es lo mismo. Yo separo el empresario del emprendedor. Para mí tiene una diferencia clara: el empresario es una persona que busca maximizar sus ingresos de dinero, no importa cómo; el emprendedor es soñador, es poco objetivo. Ahora estoy desarrollando videojuegos, y no sé si voy a ganar plata con eso. Estoy buscando ser uno de los primeros que desarrollo un juego de esa envergadura, ese es mi objetivo. Eso separa un poco al emprendedor de tipos que están todo el tiempo buscando maximizar sus ingresos.

El tenista es un emprendedor, tiene un objetivo: “quiero ser el número uno del mundo”, y lo persigue. Es medio soñador. El que maximiza sus ingresos es distinto, es más especulador, más frio. El emprendedor es más calentón, temperamental. Capaz que pierde tiempo con un objetivo que no tiene sentido.

-¿Te imaginabas que ibas a llegar a dónde estás ahora?
-No sé qué tipo de empresario parece que soy, creo que parece más grande de lo que es porque el posicionamiento de marca (Lapana) fue muy muy bueno. Pero cuando encaro algo, así sea un campeonato de fútbol amateur, quiero ser campeón. Y esto es lo mismo. Empezar con dos pesos y tener una panadería sin nombre, y a los cinco o seis años darte cuenta que no podés seguir creciendo sin tener una estructura muy grande. No me imagine que iba a ser así, con este reconocimiento, pero siempre me tuve fe. Para cualquier cosa que haga. Esa condición te la da el tenis también, “che me van a ganar pero les va a costar. No me imaginaba el boom o el ruido que iba a hacer, no me esperaba eso.

-Si no hubieses hecho deportes, ¿creés que hubieses desarrollado estas condiciones?
-Lo que traía de la cuna sí, tal vez no se hubiese potenciado. Lo que rescato del tenis son las herramientas, esto de tirarte solo a los 15 o a los 17 y resolver las cosas solo. Te hace madurar rápido y tener herramientas que de otra manera no las tendrías tan rápido. Creo que tiene mucho que ver el tenis en los logros del emprendedor. Van de la mano.

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EL COSTADO SOCIAL DE LAPANA

Como Lapana, Fernando Pautassi estará apoyando el 11° Nacional de Natación Adaptada, que se realizará el 18, 19 y 20 de noviembre en el Polideportivo General Paz (Córdoba). En el evento participan chicos con todo tipo de discapacidades.

“Una de las cosas que me han ido gustado de grande, es que si puedo ayudar, ayudo donde me hace feliz. A veces me llaman para disertar, y lo siento como una transmisión de conocimiento. Esto es lo mismo, ¿qué puedo dar yo? Es una manera de devolver algo de lo que recibiste. El deporte adaptado no es el deporte convencional, es un lugar donde podés ayudar. Para el resto está el Estado. Este es un espacio donde puedo devolver algo de lo que me dio el deporte. Si tenés que ayudar es ahí, siempre voy a estar mientras pueda. Lo siento así”.


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