“A largo plazo, la excelencia siempre paga” (Federico Campos, entrenador de Martín Bedirian)

Buscar el resultado a corto plazo, sin importar el proceso, suele ser un error habitual que hay que tratar de evitar. Lo importante en cada grupo de entrenamiento es trascender en cada acto y buscar lo mejor. En el descanso, buscar el mejor descanso; en el entrenamiento, buscar el mejor entrenamiento. La meta no es otra que construir e igualar -o al menos intentar achicar- la diferencia con los deportistas de los países top.

Para eso tenemos que medirnos contra los mejores, y ver cuál es la diferencia que tenemos con respecto a ellos.

Las diferencias con los atletas de elite están en las pequeñas cosas, en lo más simple. En el descanso, en cómo manejan las cargas, en cómo aplicar la consistencia a lo  largo del año y en la diferencia en la cantidad de horas que pueden entrenar en un año. Es habitual que los deportistas argentinos puedan hacer una cosa extremadamente buena una semana y a la semana siguiente no tener respuestas físicas, porque no pueden soportar esa carga crónica.

No tengo dudas que en el largo plazo, la excelencia siempre paga. Nosotros trabajamos la búsqueda de la excelencia en las conductas en general, no sólo en el deporte. Lo hablamos con Martín (Bedirian, triatleta) respeto a cómo manejarse. Debe enfocarse en el proceso y buscar el máximo. Seguramente en corto plazo eso hace que esté más cansado, o en esta densidad que buscamos baje su punto óptimo en el corto plazo. Pero en el mediano y largo plazo la excelencia paga, en su reconocimiento y en su estabilidad como deportista.

Por otra parte, la relación del costo-beneficio es muy importante. En el costo a corto plazo uno puede sacrificarse mucho y vivir aislado del mundo. Pero a largo plazo no es sostenible porque somos seres sociales. En la riqueza de la excelencia hay que incorporar un poco de calidad emocional, de los afectos. Buscamos descansos pero también descansos del deporte, porque en esta búsqueda permanente uno cae en la fórmula de “dormir, comer y entrenar”, y el ser humano es mucho más íntegro que una máquina. En dos o tres meses esa máquina puede rendir, pero en el largo plazo es contraproducente. Por eso lo ideal es integralizar. 

Por último, habrá quintos puestos que son de excelencia y primeros puestos que no, por el nivel de la competencia en sí. Va a depender del ciclo y contra la gente que estás compitiendo. Pero lo que tenemos que hacer es no buscar el resultado como el premio, como algo único. Lo mejor es un reconocimiento interior de que, en cada paso, se hace lo mejor que uno pueda.

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