Juan Ignacio Maggi y su sue駉

Los sueños, cada vez con mayor frecuencia, van encontrando respuestas en la tecnología. Los avances van sorteando limitaciones humanas a un ritmo vertiginoso, sin que muchos se percaten que cada "sorpresa" tecnológica es apenas un primer paso.

Juan Ignacio Maggi, cordobés, a quien la polio lo dejó sin chances de caminar cuando apenas tenía meses de vida, encontró en un aparato biónico que le devolvió la posibilidad que la enfermedad le negó. Hoy puede desplazarse sin bastones.

"Por las secuelas de la polio tengo mis miembros inferiores con dos situaciones. Mi pierna derecha no tiene ningun tipo de movimiento voluntario, y mi pierna izquierda tiene un mínimo movimiento, lo que me ha permitido desplazarme con bastones toda mi vida. Sin los bastones no había ninguna posibilidad de hacer ningún tipo de desplazamiento –explica Maggi–. Hoy, este aparato permite darle vida a la pierna derecha. Por eso se llama biónico, porque es un elemento mecánico que, ayudado por la electrónica, le da vida a un cuerpo o parte del cuerpo, en este caso la pierna".

¿En qué consiste este aparato?
"Es una estructura de carbono, como una media larga de carbono con una rodilla que es la parte electrónica, tiene la batería y el sistema hidráulico", explica Maggi. "Todo el movimiento está basado en la electrónica, que toma tres diferentes informaciones de tres sensores, que a su vez mueven un sistema hidráulico. Lo que hago es mover la cadera, generar un movimiento y la presión con el cuerpo. Los sensores que están en la planta del pie captan si el punto de apoyo es el talón o la punta del pie. Eso, más la presión que pongo, le indica a la computadora si piso fuerte o despacio. A esa información la toma el sistema hidráulico, copiando el movimiento del músculo. Si yo piso sobre el talón eso indica que estoy avanzando. Entonces el aparato ofrece cierta resistencia, y si piso sobre la punta, indica que la pierna se tiene que nivelar poque estoy en el proceso de quiebre. Después tiene otro sensor que mide a donde tengo el hombro, eso hace que trabaje como una pierna" agrega.

Es por este mismo proceso, que aquellas personas que tienen lesiones medulares y limitados en el movimiento de cadera no pueden (por ahora) aprovechar los beneficios de la pierna biónica.
Una de las principales dificultades está en la necesidad de aprender a caminar manteniendo el equilibrio. Para ello aún debe pensar el movimiento.

"Hoy lo pienso. Esto es como cuando andás en bicicleta. Pensás al principio lo que tenés que hacer, hasta que lo asimilás. Es natural", aclara.

El aparato, aún en una etapa de prueba, está programado en seis etapas de desarrollo o evolución del paciente. Esto tiene que ver con la preparación física. Lo primero es preparar el cuerpo, la zona media, la pelvis, los glúteos. Hay muchos músculos que no fueron afectados por la polio pero estaban debilitados por el no uso. En consecuencia, la primera acción es fortalecer esos puntos del cuerpo para después lograr el equilibrio que nucna tuvo. Luego trabajará sobre lo que es establecer la marcha. El aparato debe estar programado de acuerdo al estado. Para cada evolución se va reprogramando el aparato.

A partir de disponer del aparato en su pierna, Maggi instaló un gimnasio en su casa para recuperar el equilibrio y aprender a caminar. "Hoy puedo desplazarme con un bastón y en algunas ocasiones sin él. El objetivo es que después de ocho meses pueda moverme con un bastón, y en los interiores de una construcción plana poder desplazarme sin bastón. Eso me permitirá usarlo todo el tiempo. Ahora lo uso sólo en eventos sociales. Como toda situación en la que está comprometida el físico, el entrenamiento es fundamental", explica.

Cambio de hábitos
Los videos de su evolución pueden encontrarse en el Facebook. Pero mientras llegan los mensajes de aliento y pasa la novedad, Juan empieza a notar los cambios que a su vida le ha generado este aparato.

"Me cambió muchísimo. Yo no veía la diferencia que tenía con una persona normal, pensaba que no había diferencia. Por suerte tengo una vida bastante plena, no me he privado de nada, pero con este aparato me han cambiado situaciones. A una fiesta llegaba y me sentaba, significa que charlaba con el que se acercaba; ahora puedo charlar con el que quiera. El estar parado charlando en un grupo, con un vaso en la mano, poder cocinar, poder irme a buscar algo yo sin depender de alguien, son situaciones que con los bastones no podía", explica.

Sin embargo, no desea caminar por caminar, sino para mejorar su nivel de vida. "Si vengo al campo y estoy dos horas en el auto y una sentado, tampoco tiene mucho sentido ponerme el aparato. Prefiero usarlo en las situaciones en las que lo necesito. No busco el aparato para caminar porque la gente camina, busco calidad de vida. Si hay alguna situación en la que va a ser perjudicial, prefiero no ponérmelo", señala.

–Adquirirlo no es económico.
–Este es el primer aparato de su generación. No es que este andando con un Audi, estoy con una pierna biónica que es equivalente al avión que salió en 1912. Eran muchísimo más caros que el avión de ahora, pero con mucha menos tecnología. Es cierto que tengo acceso a esto porque tengo una situación económica que me lo permite, pero en realidad la lectura de la gente debe ser de esperanza a que la tecnologia avance de tal forma que esté acá para solucionar estos problemas. Es caro hoy pero dentro de muy poco va a ser accesible.
–¿Cuál es el costo?
–Unos 70 mil dólares es el valor del aparato, y otros 40 mil dolares la implementación, es decir los viajes, el aprendizaje. Había dos alternativas: hacer el entrenamiento en Estados Unidos y estar cuatro meses, o llevar gente yo para que se forme y siga el proceso en Argentina. Opté por esto porque tengo otras situacioens colaterales para las que necesito estar acá. Prefiero perder calidad de entrenamiento pero se compensa.
–Adquirirlo siendo un aparato que está a prueba, fue toda una decisión.
–Te diría que lo tomé con intuición. Si lo pensás un segundo no lo hacés, pero mi vida ha sido toda así. Así también me di unos golpazos. Es la forma. Pero supongamos que el progreso se estanque ahora, igual mi calidad de vida ha subido muchísimo. Tener una mano libre mientras estás parado, hablar con las manos, son situaciones que antes no las podía disfrutar. He pasado a caminar, que no es poca cosa. Sea por lo que sea, porque tengo la posibilidad, no es sólo tener la condición para tener al aparato, sino la predisposición de encarar una cosa así.

Los sueños, cada vez con mayor frecuencia, van encontrando respuestas en la tecnología. Y quien sabe hasta donde sorprenderá. Pero también es cierto que detrás de cada aparato hay una persona, y es ella en definitiva, con su empeño y ambición, la que determinará hasta dónde podrá caminar.

Crédito: Nota Publica en La Voz del Interior

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